Diario de León

Duhalde descarta que la disposición del estado de sitio sea para frenar la ola de inseguridad

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Marcela Valente - BUENOS AIRES.
León

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Eduardo Duhalde, descartó que vaya a disponer el estado de sitio en la provincia de Buenos Aires, la más populosa del país, para detener una ola de secuestros que tiene en vilo a la sociedad. «No es la solución», opinó Duhalde, quien se mostró partidario de contar con más policías, agravar las penas y ofrecer una reducción del castigo a los que ayuden a desbaratar a estas bandas que, según dijo, están «absolutamente descontroladas». «No veo que el estado de sitio sea efectivo», dijo en respuesta a la iniciativa de un fiscal que había reclamado suspender las garantías constitucionales de forma acotada para controlar el aumento de delito que era casi desconocido en Argentina. Entretanto, un grupo integrado por directores de escuelas, de comunidades religiosas, organizaciones no gubernamentales y familiares de víctimas de secuestro convocaron a realizar el viernes 5 un gran acto en Buenos Aires, en un estadio de fútbol, con la consigna Basta de violencia. La idea surgió como consecuencia del temor de los padres que están observando el incremento de secuestros entre los menores de edad. En la última semana, mientras la familia de un niño de 12 años celebraba haber recuperado sano y salvo al niño que estuvo secuestrado dos días, otro joven, de 25, fue retenido por algunas horas hasta que logró sacar dinero de un cajero automático. Más tarde se conoció un caso similar que tuvo como víctima a una mujer de 32 años, raptada en la puerta de su casa, y para culminar un día atroz, un hombre de 49 murió cuando sus secuestradores cruzaron las barreras bajas de un paso a nivel y dejaron que la víctima sea arrollada por el tren dentro de su propio automóvil. Al día siguiente, otra vez un joven, esta vez de 15 años, mantenía en vigilia a su familia. El muchacho había sido llevado de un cybercafé. Se pidió un rescate de 100.000 dólares pero la familia entregó 18.000. El joven apareció días después. En tanto, el padre de dos jugadores de fútbol de primera división, Jorge Milito, fue raptado a pocas cuadras de su casa y retenido durante 19 horas hasta que los secuestradores obtuvieron un botín de 100.000 pesos -unos 28.000 euros- y lo liberaron. Todos los casos ocurrieron en la provincia de Buenos Aires, adonde se cree que existirían dos tipos de delincuentes para estos crímenes. Los inexpertos se dedican a atrapar a una víctima y obligarla a llamar a un familiar para que consiga dinero en efectivo.

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