Un soldado estadounidense y otro filipino mueren por la explosión de una bomba
Un soldado estadounidense y otro filipino murieron ayer por la explosión de una bomba de fabricación casera cerca de un cuartel militar de la ciudad filipina de Zamboanga, a unos 890 kilómetros al sur de Manila. La detonación, registrada en un bar frecuentado por militares, causó además 21 heridos, entre ellos un soldado estadounidense cuyo estado es muy grave. «Todavía no tenemos sospechosos, es demasiado pronto», dijo el ministro filipino de Defensa, Angelo Reyes, en la cadena de televisión GMA. La Policía de Zamboanga informó de que hasta el momento ninguno de los grupos rebeldes de Mindanao se ha responsabilizado de la explosión, que se produjo a las 12.30 GMT y causó daños en los edificios y vehículos de la zona. El artefacto explosivo estaba colocado en una moto con sidecar. EEUU desplegó un millar de soldados en el sur de Filipinas desde enero hasta junio pasados para participar en unas maniobras con el Ejército filipino destinadas a luchar contra Abu Sayyaf, un grupo islámico que Washington y Manila han vinculado con la red terrorista Al Qaida. Las tropas de EEUU se retiraron en agosto, tras concluir las maniobras, y ahora los Gobiernos de ambos países negocian la segunda fase de los ejercicios. El ministro explicó que las víctimas norteamericanas forman parte de los militares de EEUU que permanecen en país para acometer obras sociales.