Diario de León

Muere uno de los dos soldados heridos en el ataque de Washington que desata una caza de brujas al inmigrante

Trump culpa a Biden del atentado contra la Guardia Nacional y se venga contra todos los afganos

EFE

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Agencias

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El sospechoso de disparar el miércoles contra dos miembros de la Guardia Nacional en Washington la víspera de Acción de Gracias, uno de los cuales terminó falleciendo este jueves por la noche, es un afgano de 29 años entrenado por la CIA para operaciones paramilitares, que le habrían dejado traumatizado por la violencia y le habrían provocado problemas de salud mental. Arrastraba el peso de las víctimas que su unidad provocó en Afganistán, según dijo un amigo al diario The New York Times, a quien habló de lo "duras" que eran las intervenciones y lo "difícil" que le resultaba soportar la sangre y los cadáveres, "incluso si eran del bando enemigo".

Rahmanullah Lakanwal, casado y con cinco hijos, probablemente hubiera sido considerado un desequilibrado más en el panteón estadounidense de los que un día se lían a tiros, pero por su lugar de nacimiento y su condición de refugiado será acusado de terrorismo, a pesar de que no se le conoce motivación política. En su enfrentamiento armado del miércoles recibió un disparo de otro miembro de la Guardia Nacional y se encuentra hospitalizado en estado grave, al igual que una de sus víctimas. Al fallecer su compañero, el afgano se enfrentará a la pena de muerte, tal y como advirtió la fiscal federal de Washington DC, Jeanine Pirro, quien se negó a responder siquiera a la pregunta de cómo ha influido el malestar que genera la presencia de militares en las calles de la capital.

"Tenemos que besar el suelo y agradecer que el presidente ha dicho de traer más fuerzas del orden para asegurarnos de que en la que fuese la cuarta ciudad con más homicidios del país se haya calmado la violencia", opinó la expresentadora de Fox, a la que el mandatario ha elevado a fiscal de Washington DC.

"Asustados en la capital" El origen de Lakanwal ha permitido desviar la atención del atentado a la demonización de los inmigrantes que lleva a cabo la Administración Trump. "No deberíamos vivir asustados en la capital de nuestro país, especialmente si quien viene aquí procede de un país extranjero", subrayó la fiscal.

El sospechoso residía en la ciudad de Bellingham, al norte de Seattle, y cruzó todo el país en coche para disparar contra los primeros militares que vio al volver la calle 17 con la I, a una manzana de la Casa Blanca. Sus víctimas, Sarah Beckstrom, de 20 años, y Andrew Wolfe, de 24, del destacamento de Virginia Occidental, se habían ofrecido voluntarias para hacer guardia en las fiestas de Acción de Gracias, en las que todo el mundo vuelve a casa a disfrutar del pavo con la familia.

En Afganistán, la Unidad Zero a la que pertenecía Lakanwal estaba acusada de masacres de civiles por parte de las organizaciones de derechos humanos, especialmente en redadas contra sospechosos talibanes. Fue, a la vez, uno de los pocos equipos de las fuerzas armadas afganas cuyos miembros no salieron huyendo. Por el contrario, su labor se considera fundamental en la apresurada y caótica evacuación de los estadounidenses que trabajaban en Kabul. "La Administración Biden justificó traer a Estados Unidos al presunto tirador en septiembre de 2021 por su trabajo previo con el Gobierno estadounidense, incluida la CIA, como miembro de una fuerza asociada en Kandahar", confirmó a Fox News el director de la CIA, John Ratcliffe, para quien "nunca debería haber sido autorizado a venir".

Colaboradores de EE UU La especial vulnerabilidad en la que habrían quedado en manos de los talibanes estos y otros muchos colaboradores locales del Ejecutivo estadounidense -traductores, conductores y contratistas varios que trabajaron con ellos durante dos décadas- les dio acceso al estatus de refugiado que ofrecía la Operación Aliados Bienvenidos, a la que se acogieron 76.000 afganos.

El miércoles, después de que este "animal", dijo el presidente Donald Trump, disparase a la cabeza de dos uniformados, el presidente ordenó la suspensión inmediata de todos los procesos migratorios de afganos que estuvieran en marcha. La caza de brujas no había hecho más que empezar. Y no se limitará a los ciudadanos originarios de este país.

El general Leland D. Blanchard observa las fotografías de los dos soldados tiroteados y del atacante durante la rueda de prensa del jueves. Reuters "Debemos tomar todas las medidas necesarias para garantizar la expulsión de cualquier extranjero de cualquier país que no pertenezca aquí o no aporte ningún beneficio a nuestro país", señaló el presidente en solemne declaración a la nación. "Si no pueden amar a nuestro país, no los queremos".

Solo en ese contexto se entiende la inexplicable alusión a los "miles de somalíes de Minesota" que, según el mandatario, "están saqueando el país y destrozando lo que fue un gran Estado". Para más señas, destacó, sin dar el nombre, a "su representante en el Congreso", a la que acusó de "dar lecciones sobre nuestra Constitución y lo mala que es nuestra nación". La única congresista somalí es Ilhan Omar que, junto con la neoyorquina Alexandria Ocasio-Cortez, la palestina de Detroit Rashida Tlaib y la afroamericana de Boston Ayanna Pressley, forman el escuadrón progresista de la Cámara de Representantes, conocido como The Squad.

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