Tambores de guerra: Estados Unidos escala contra Venezuela de forma inédita
El gran despliegue naval de Washington y las amenazas de Trump auguran una guerra desigual

Fotografía del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, junto al ministro de Interior y Justicia, Diosdado Cabello.
Suenan tambores de guerra en el Caribe. Con la excusa del narcotráfico, Donald Trump arrancó el pasado mes de septiembre una campaña militar contra supuestas narcolanchas que ha dejado una veintena de embarcaciones hundidas y que va camino de provocar un centenar de muertos. Esta salva inicial, sobre la que planea la posibilidad de que se hayan violado los derechos humanos y que también ha salpicado a Colombia en el Océano Pacífico, ha servido para justificar el apabullante despliegue naval de Estados Unidos en una zona que se va calentando peligrosamente. No en vano, el republicano dejó claro el martes que sobre la mesa tiene ya los planes para operaciones terrestres en territorio latinoamericano. Y no pudo detallar el objetivo más claramente: «Acabar con esos hijos de perra». Se sobreentiende que el líder de la manada es Nicolás Maduro, que ahora trata sin mucho éxito de promover «¡peace! ¡peace!», aunque a renglón seguido asegura que su régimen es «invencible» y que está preparado para cualquier eventualidad. Una capacidad apabullante Nada más lejos de la realidad. El cierre del espacio aéreo venezolano decretado por Trump allana el camino a un posible ataque, para el cual Washington podría apoyarse también en las bases estadounidenses que salpican la región. Las más cercanas están en Puerto Rico y las Islas Vírgenes, a solo 800 kilómetros. De esta manera, Estados Unidos tiene ya los efectivos necesarios para lanzar ataques por mar y aire contra Venezuela. Esos efectivos sí serían suficientes, no obstante, para ataques puntuales, quirúrgicos, contra Maduro o contra las instituciones de su régimen. Las Fuerzas Especiales podrían operar desde los propios buques para llevar a cabo operaciones como la que acabó con Osama Bin Laden, y Estados Unidos también contaría con misiles suficientes como para llevar a cabo ataques más ambiciosos sin poner en riesgo la vida de muchos soldados. En busca de algún traidor Enfrente, los militares estadounidenses tendrían a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.
Algunos la consideran equivalente al ejército iraquí, mucho más débil sobre el terreno que sobre el papel, debido sobre todo a la falta de cohesión interna. Esa ha sido una de las debilidades que el Ejecutivo de Trump ha tratado de explotar, buscando la traición de algún colaborador con el cebo de una recompensa de 50 millones de dólares. Concretamente, la CIA intentó que fuese uno de sus pilotos quien lo entregase, pero esa fisura no se ha abierto aún y otros consideran que las fuerzas venezolanas serán más leales a su líder. En cualquier caso, aunque Maduro hace hincapié en la gran movilización de cientos de miles de efectivos en su ‘Plan Independencia 200’, lo cierto es que cada vez es menos relevante el número de tropas y más el de la tecnología que tienen a su alcance. Es lo que hace que el país aparezca en el puesto 49 del ranking de fortaleza bélica que realiza Global Firepower, que señala la corrupción en el seno de las fuerzas armadas como uno de sus principales hándicaps.
Predomina, en cualquier caso, el armamento fabricado en Rusia, uno de sus pocos aliados actuale. De hecho, Global Firepower calcula que solo 17 cazas, 6 helicópteros de ataque, 22 piezas de artillería MLRS y 1 fragata están utilizables. A esto hay que sumar en torno a 340.000 combatientes, entre los que se encuentran numerosos milicianos que en cualquier otro lugar no serían aptos para la batalla. Muchos son mayores que apenas han recibido entrenamiento. Y teniendo en cuenta que incluso Rusia ha dejado en evidencia en Ucrania que su poderío práctico dista mucho del teórico, todo apunta a que Venezuela es un tigre de papel. Uno de sus generales retirados, que prefiere mantenerse en el anonimato, lo tiene claro: «Sería imposible vencer a Estados Unidos».