Durante cinco días, el Gobierno estadounidense simulará en grandes ciudades un ataque nuclear y biológico
Bush moviliza 10.000 personas en un simulacro histórico de ataque terrorista
Pánico en Seattle. Caos en Chicago. Y los servicios de emergencia desbordados por la situación. No es un escenario real pero podría serlo.
Una bomba sucia desataría el pánico ayer en Seattle, donde habría cerca de 100 víctimas y donde las radiaciones desencadenadas provocarían el aislamiento total de la zona. Mientras en Chicago, un grupo terrorista lanzaría un ataque biológico con aerosoles que provocaría la llegada en masa a hospitales de víctimas del ataque. La mortal plaga se extendería también por Vancouver (Canadá). Para remate, también habría un accidente de avión en los suburbios de la ciudad. No es real, claro, pero podría serlo. El plan concebido por el Departamento de Homeland Security servirá para «hacer un test de nuestro nivel de preparación y al mismo tiempo identificar formas de mejorar nuestras reacciones en el futuro», asegura Tom Ridge, el flamante secretario de Seguridad Nacional que estrena el primero de los que se anuncian podrían ser muchos otros simulacros tras el schock vivido por Estados Unidos durante los atentados del 11-S. «La protección contra el terrorismo requiere que organizaciones gubernamentales y privadas trabajen juntas para lidiar con las consecuencias de determinados eventos», afirmó Ridge en un comunicado de prensa. El simulacro se llama Topoff2. Hace tres años se hizo el Topoff 1 pero aún no habían ocurrido los atentados contra las Torres Gemelas, por lo que el Gobierno estadounidense se lo tomó más como un juego que como una posibilidad real. Cientos de examinadores observarán los ejercicios y después realizarán un informe que será utilizado de cara a futuros desastres naturales y ataques terroristas. La población ha sido alertada aunque hay detalles que no se han hecho públicos para que exista mayor realidad.