El Enlace Sur abrirá de «inmediato» tras dos meses cerrado por una avería
Fomento da por terminadas las actuaciones de urgencia y garantiza la puesta en servicio del bypass para que los mercancías dejen de pasar por El Crucero

El bypass ferroviario, que sobrevuela la N-630 a la altura de Onzonilla, asume en torno a 50 mercanc
El Enlace Sur asumirá de «inmediato» los trenes de mercancías que surcan la vía urbana del Crucero desde el pasado 6 de enero debido a una avería que paralizó por completo el bypass ferroviario que sobrevuela la N-630 a la altura de Onzonilla.
El Ministerio de Fomento da ya «por terminadas» todas las medidas de urgencia que aprobó la cartera del gallego José Blanco para restituir el tráfico en la infraestructura sobre la que pivota toda la integración ferroviaria en la ciudad.
No concretan el día del reestreno, pero aseguran que podría entrar en servicio hoy mismo. Habrá un «periodo transitorio» para comprobar que la infraestructura permite sin problemas el paso de trenes después de la grieta que produjo el desprendimiento de la placa a consecuencia de las fuertes lluvias caídas en la provincia.
La inestabilidad del terreno que soporta el peso del enlace pudo ser determinante en la aparición de la incidencia.
Fomento reconoce que los daños «han sido importantes» para una infraestructura que sólo cuenta con quince meses de uso. Su construcción costó casi treinta millones de euros.
En el momento del incidente, la obra estaba en periodo de garantía y la concesionaria ha tenido que hacer frente a una nueva consolidación, impermeabilización y refuerzo para garantizar la seguridad en las circulaciones ferroviarias de este bypass, que encauza los mercancías hacia Castilla, Galicia o Asturias sin que estos tengan que cruzar el casco urbano. Así se pueden llevar a cabo los trabajos de soterramiento sin interrumpir los tránsitos.
Intervención. La avería obligó a la adjudicataria del proyecto a asentar una escollera de soporte y confinamiento del muro en los dos laterales de contención del primer paso a nivel del bypass, que sale de la «X» hacia el ramal que dirige los tráficos con dirección noroeste.
Además, la empresa tuvo que volver a sellar el área afectada por el bache y las grietas para impedir la migración de finos al exterior. Hubo que levantar la vía, el balasto e inyectar mortero -”conglomerado de arena y agua-” para contener las fugas y dar estabilidad al sostén del enlace.
Una intervención que deja en un mal lugar a los mecenas de una infraestructura con la que comenzó a escribirse el guión ferroviario de la ciudad, que tiene en sus capítulos principales la supresión del paso a nivel del Crucero, el soterramiento de 2,6 kilómetros de vía, la estación provisional y la definitiva.