JOSÉ LUIS DÍAZ VILLARIG. LÍDER DE LOS MÉDICOS DE CYL
«En el trabajo por el colectivo médico he dejado parte de mi vida»
Claro. Con voz y mando. Sus opiniones para mejorar las condiciones de los médicos y la sanidad han marcado cuatro décadas en CyL. En su mano, todos los cargos de representación de los facultativos

José Luis Díaz Villarig acaba de renovar la presidencia del consejo de colegios médicos de CyL
—¿Qué salud tiene la profesión médica, qué problemas padece?
—Muchos, como tiene la propia sociedad. Lo que es necesario es un diálogo mayor entre administraciones públicas y los órganos de representación de los médicos en CyL, España y el ministerio en particular, porque estamos en un momento especial con movilizaciones en todo el país por el Estatuto Marco. El ministerio plantea un cambio muy importante en las condiciones profesionales, laborales y económicas que afectan a la vida del colectivo médico sin tenernos en cuenta. Y si el colectivo médico, cuyo único fin es la salud de los ciudadanos, tiene problemas en todas las facetas, todo se resentirá. Habría que colaborar todos para llegar a un buen fin, pero la ministra no está por la labor.
—¿Le parece bien que se quiera blindar a los jefes médicos para que no trabajen en la privada?
—El principal problema del Estatuto Marco es que quiere cambiar las condiciones de la jornada laboral del médico y por un tema equivalente en 2011 convocamos una huelga. Con siete horas de jornada ordinaria y 17 de jornada complementaria (guardias) es algo, salvo en hospitales grandes con mayor número de médicos, que compromete la viabilidad del sistema. En Ponferrada, Soria o Segovia es complejo y también es diferente para un médico de 36 años que otro de 60 con exenciones de guardias y otras mejoras logradas con las reivindicaciones que hemos hecho en los últimos 35, 40 años. Esa es la parte más importante del Estatuto Marco, el caballo de batalla a tratar, no la exclusividad y que los jefes de servicio públicos no puedan trabajar en la privada, tema que además hay comunidades como Murcia, Navarra o Asturias que lo tienen desde hace años y no se ha caído el mundo ni muchísimo menos. Nosotros no estamos de acuerdo con exclusividades, pero lo más importante a defender es qué le pasa al médico en el trabajo diario y la jornada laboral que afecta a su vida y a la vida de su familia y sus hijos. Y ahí estaremos y lucharemos.
—Siempre existe la duda, faltan médicos o están mal organizados?
—Es una cuestión de organización desde mi punto de vista y desde las organizaciones que yo represento. Se necesita una redistribución y reorganización del sistema. No estamos en una situación equivalente unas provincias y otras, unos hospitales con otros. CyL es una comunidad difícil, muy difícil desde siempre por envejecimiento, por la distribución y núcleos diseminados y ha sido difícil de representar y de dirigir. Se ha agravado en los últimos años y se compromete la viabilidad y el funcionamiento del propio sistema con hospitales de un nivel y otro y zonas concretas de difícil cobertura.
—¿Qué medidas aplicaría para corregir esas desigualdades territoriales?
—Reorganizar y reordenar el colectivo. Hay métodos y maneras de actuar y sacar las plazas en un lugar u otro. Hay provincias y hospitales como el del Bierzo donde los médicos aún sacando la plaza en propiedad no se incorporan y renuncian por cuestiones profesionales, porque no es lo mismo ejercer en un hospital de un tamaño u otro, pero también por connotaciones sociales como el deterioro de la zona por la caída de la minería. Hay que dar alicientes. Se está haciendo una proposición de ley de las zonas de difícil cobertura en la cual hemos colaborado, con enmiendas a lo que propuso el PP y Vox en su momento y ahora el PP en particular. ¿Pero se va a solucionar el tema? Yo no lo tengo tan claro por las connotaciones que dije. Como algo se tiene que hacer, nosotros y yo en particular ofrezco mi colaboración absoluta para solucionar el problema. Pero los médicos no dirigimos el sistema sanitario, lo dirige el Gobierno de la Comunidad, que es quien tiene que decir lo que hay que hacer y nosotros somos los que más saben en materia sanitaria.
—La Consejería ha intentado incentivar con mayor sueldo, la posibilidad de investigar y flexibilizando el trabajo, ¿es el camino?
—Ese camino tiene sus dificultades, no sólo en Ponferrada, también en especialidades en Soria y Segovia, en atención primaria en diferentes provincias, o en el norte de Burgos y Zamora. La solución es reunirnos las organizaciones con representación médica, otras sociales y el gobierno, pero para tomar decisiones. El paciente tiene que ir donde está el médico en la medicina rural porque ésta es una comunidad muy especial. Pueblos donde había mil vecinos ahora hay 33. El Gobierno blinda el sistema, es un tema político del que manda y deberíamos tratarlo entre todos, porque no se puede permitir que un médico se pase dos horas danzando por las carreteras. El médico en atención primaria tiene que ser resolutivo. Tenemos los mejor preparados de la historia de la sanidad. Antes para ser médico necesitabas seis años para ejercer la medicina en toda la extensión de la palabra, ahora seis más cuatro de especialidad y otro para el MIR, nos metemos en once o doce años para empezar a ejercer. Y luego en algunos casos tienen solo 200 cartillas y eso es poco aliciente desde la profesión y un derroche de los conocimientos del colectivo medico. Hay que tomar medidas en toda España, porque esto no es un problema de esta comunidad, aunque CyL es especial. En el estudio demográfico que hicimos se muestra.
—¿Habría que perder el miedo a cerrar consultorios?
—Hace 50 años, en cada pueblo había un médico con un fonendo. Hoy en día necesita aparatajes y conocimientos, que los tiene. Eso es resolutivo, si no resuelvo el problema porque no tengo los medios, difiero el problema a otra parte del sistema sanitario, a Urgencias, y si están sobresaturadas lo difiero al resto de los colectivos y las consultas. Esto es una cadena sin fin que al final es un perjuicio y lleva a situaciones difíciles. Todo esto lo tenemos que romper. A veces supone dureza para todo el mundo. El colectivo médico pone de su parte todo lo que puede pero se ha hecho médico para ver pacientes, no para ir dos o tres horas por las carreteras todos los días o más y encima poniendo su coche. Eso es una pérdida de tiempo y recursos. Hay otras medidas, en otros países lo hacen de otra manera. Esta comunidad es la más difícil para mí y especial y las medidas tendrán que ser más drásticas, pero sobre todo, siempre con la participación y colaboración de los que algo tienen que decir, y yo estoy dispuesto 100% a ello.
—¿Por qué cree que no se ha llegado a firmar ese gran pacto por la sanidad que usted propugna?
—Porque no es posible. Yo he defendido un pacto por la sanidad desde hace 40 años en todos los foros de España y luego han venido mucha gente diciendo lo mismo incluido el presidente de esta comunidad. Algo global ya es tan complejo que no se puede hacer, pero sí pactos parciales. He propuesto en el consejo general de colegios de médicos de España, que todas las comunidades realicen un estudio demográfico equivalente al nuestro y después hagamos un análisis de cual es el índice de reposición especialidad por especialidad para llegar al compromiso de que no podemos hacer mil cirujanos, que entran casi 5 por uno que sale, cuando no hay médicos de familia, porque su índice de reposición está por debajo de uno, luego salen más de los que entran. Así no vamos bien. Hay que tomar medidas globales y ahí tienen que participar, no sólo la consejería, no solo el gobierno de la Comunidad, sino el propio ministerio, que tiene mucha responsabilidad. El ministerio quiere ahora tomar las medidas sin contar con nosotros ni las autonomías ni nadie, lo que lleva a una debacle y a un enfrentamiento de todas las consejerías de España, el sindicato, el consejo de colegios médicos con el ministerio. En vez de crear una situación positiva de unión entre todos, estamos creando una sucesión de enfrentamientos que no lleva a ninguna parte, porque al final el perdedor es el ciudadano y encima el personal sanitario es paciente también. La solución tiene que ser para todos, pero por el camino que vamos, terminamos mal.
—¿Es partidario del sistema de mutualistas o que pasen a engrosar el SNS?
—Si tuviéramos una infraestructura en que sobraran camas, médicos y quirófanos, se podría pensar el paso al SNS, pero con las listas de espera actuales, la derivación de operaciones a las concertada que se hacen en toda España porque el sistema no es capaz de asumirlas, si yo meto millones de personas, provoco un deterioro a los ciudadanos de la mutualidad y al resto. Esta ministra aplica un componente sectario y partidista y de enfrentamiento con unos y con otros que no nos lleva a ninguna parte. Colaboración y participación con ella indudablemente no tenemos, no así con la consejería y el Gobierno de la Comunidad con quienes existe, aunque luego no se llegue a acuerdos. Yo digo que los que más sabemos y debemos participar y colaborar y aconsejar y ayudar somos los que nos dedicamos a esto.
—Presidente del consejo de la profesión, del sindicato Cesm, del consejo de colegios médicos de CyL y del colegio de médicos de León, ¿cómo hace para multiplicar el tiempo?
—Pues dedicándome las 24 horas a esto. Lo llevo haciendo toda mi vida, desde los treinta y tantos. Todo lo que hay en este momento en el colectivo médico, llámese la subida de hora de guardia, la productividad variable, el complemento específico, la carrera profesional, todo absolutamente todo, lo he firmado yo a lo largo de los años. La única organización que ha hecho movilizaciones importantes, una huelga en 2007 en la cual los intereses profesionales, laborales y económicos del colectivo, ha sido encabezada por mí. En el trabajo que he realizado por el colectivo médico he dejado parte de mi vida, con toda la satisfacción y todo el cariño, porque para hacer esto te tiene que gustar y tienes que querer. ¿Hoy día tengo las fuerzas suficientes en este momento? Sí. ¿Hasta cuándo? Pues mientras las muchísimas personas colaboradoras conmigo piensan que puedo aportar, aquí estaré o hasta el día en que piense lo contrario y punto final. Es verdad que ostento la representación máxima del colectivo médico no solamente aquí sino en España porque soy asesor de la permanente y asesor del presidente del consejo general de colegios de médicos. Es decir, cuando tienes conocimientos y práctica también es más sencillo.
—¿La rotación de cuatro gerentes del Hospital y cuatro directoras de enfermería afecta a la gestión?
—No es positivo. Puede haber intereses por las condiciones y cualidades de las personas a las que se cambia. En algún caso se ha cambiado porque deberían de cambiarlo y en otros son casos políticos o por otras circunstancias. Lo importante es que quien asuma los cargos tenga la experiencia y los conocimientos. Lamentablemente en algún caso se ha puesto a personas que no los tenían y supuso otro cambio y otro cambio. Hemos tenido mucho tiempo en que no hubo cambios y a veces con pocos mimbres no se hacen cestos. Un hospital o un servicio no pueden funcionar sin médicos aunque seas tú el rey del mambo y aunque cambies 20 veces de gerente o de director médico.
—¿Ha formulado sugerencias al plan de estudios de la futura Facultad de Medcina?
—La Facultad de Medicina, de todas las personas que empezamos con el tema y fui la primera, solo quedo yo. Consejeros, presidentes de Gobierno, rectores de la Universidad, alcaldes, fuerzas sociales... ya no hay nadie, sólo quedo yo. Espero que cuando la Facultad se inaugure, siga siendo presidente del colegio de Médicos de León y poder estar en ese acto. Hace quince años, siendo consejero de Educación, Francisco Álvarez Guisasola, propuso incrementar el número de estudiantes de Medicina en Valladolid y Salamanca. Los dos decanos se negaron porque se iban a deteriorar los estudios. En ese momento yo propuse en León la posibilidad de que se hiciera una Facultad de Medicina. Si os va a ir mal, hagamos una en León, ya que queréis incrementar en 400-500 los alumnos, que serán los que vengan a Medicina en León cuando esté a pleno rendimiento. No tuve el apoyo de la Universidad de Valladolid, Salamanca se enfrentó, tuve el no absoluto de los consejeros de Sanidad y Educación, el no absoluto del rector de la ULE. La Universidad de León, el querer la Facultad de Medicina ha sido en los últimos tiempos. No era propensa y lo digo porque tengo testigos. Yo he puesto toda la carne en el asador para que exista la Facultad y digo que la medicina la tienen que impartir médicos. Si puede ser el 100% mejor. Pido y deseo que quienes impartan medicina sean médicos porque la Facultad es para formar médicos.
—La feminización de la profesión ya es un hecho...
—Sí, estamos en un 70% y creciendo. Para ejercer la medicina es lo mismo que la ejerza una mujer o un hombre. Lo que el médico no puede ser es un trabajador en paro. Hace 30 años había 30.000 médicos en paro en España, 3.000 en CyL y 300 en León, que trabajaban uno, dos o tres meses al año. Y no puedes llevar a los mejores expedientes a una profesión, les metes 11 años para el cuerpo a ellos y sus familias para llevarlos después al paro, porque tendrías una bolsa de donde tirar. Sería una animalada.
—¿Qué retos se marca con la nueva Fundación para la formación?
—Ya reunimos a cuatro consejeros para hablar del sistema sanitario, que es el caballo de batalla, y vamos a hacer otra en mayo con seis consejeros de varios partidos para analizar el presente y el futuro del Sistema de Salud, es algo que no se ha hecho en España, pero necesario para plasmar cambios y que sea viable. Lo que fue positivo hace 20 años no lo es ahora, y hay que evolucionar con colaboración y participación para que el cambio sea para bien y estemos todos más o menos de acuerdo. No como quiere la ministra con el Estatuto Marco que tiene a todo el mundo en contra. También ofreceremos una formación muy especializada en ciertas técnicas. Empezamos con Neurología, con una persona de nivel mundial sobre el tema del párkinson.
—¿La atención a domicilio y la IA puede ser el camino en ese cambio?
—Creo que es buena idea lo que ha hecho el Hospital. Es un tema interesante y vamos a ver cuál es el resultado. No se ha hecho nunca. La Inteligencia Artificial va a cambiar a ciertas especialidades que tengan intervención manual y tendremos que estar preparados para ello. Va a haber un cambio en cómo se va a desarrollar la medicina y espero que sean para bien, no para mal. La relación médico-paciente, el acto médico, queremos que sea patrimonio de la humanidad, porque no tiene nada que ver la comunicación de una persona con otra con la relación a través de una máquina, eso no quiere decir que no nos ayudemos de la IA, pero el diálogo y mirarse a los ojos, la empatía que debe tener el médico y el paciente, la máquina no la va atener. Los expertos dicen que en cinco años la máquina tendrá consciencia, si es así...
—Usted fue de los primeros que avisó contra el covid cuando casi no se conocía, ¿cree que vendrá otra pandemia?
—Seguro, puede ser menor o muchísimo peor. Lo que tenemos que estar es preparados, tener un sistema sanitario todo lo potente y fuerte que podamos para prevenir también esas llegadas. La inversión en salud es absolutamente imprescindible y todos tenemos que poner de nuestra parte. Se necesita colaboración global como se demostró con las vacunas.