Diario de León

El control en el descampado de la carretera de Carbajal despierta sospechas políticas

La UPL exige al PSOE que retire el radar que colocó a capricho en el erial de Eras

Los leonesistas advierten del criterio de la ubicación y del tufo recaudador que levanta el proceso

Radar en la carretera de Carbajal, fuente de polémica y envuelto en sospechas políticas.

Radar en la carretera de Carbajal, fuente de polémica y envuelto en sospechas políticas.ramiro

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El radar de Eras, en mitad del erial que va entre el final de Padres Isla y la rotonda de la ronda interior fallida de Mártires de Somiedo y Gutiérrez Mellado, ya es causa de tormenta política en el Ayuntamiento de León. La UPL no parece dispuesta a tragar con la ubicación del dispositivo a capricho del equipo de Gobierno, y exige al PSOE que levante este aparato porque advierte de un tufo «de afán recaudatorio». El equipo de gobierno socialista hizo caso omiso al requerimiento de la Unión del Pueblo Leonés y dio vía libre a que la empresa concesionaria que gestiona este negociado de las multas en la ciudad procediera a limpiar los brochazos de pintura que dejaron inútil el poste a las pocas horas de que entrara en funcionamiento. Sin conocimiento público, otra de las irregularidades que añaden más sospechas al procedimiento técnico y político que ha llevado al Ayuntamiento de León a vigilar el descampado de la carretera Carbajal como que se tratara de una vía concurrida o flanqueada por colegios; José Aguado, la Avenida de Roma o las más aproximadas Peregrinos o Reyes Leoneses.

La limpieza del exterior de las lentes y la carcasa del radar lo devuelven de facto a la actividad, extremo que no ha sido confirmado por el propio ayuntamiento ni por la empresa que se encarga de mantener esta herramienta, que amaneció el pasado sábado untado con una pintura de color metálico que le hacía imposible detectar a los vehículos que transitan por esta plataforma, más ancha que la propia avenida/carretera de Asturias, y alejada de cualquier cordón habitado. Muy alejada. Tal es el caso, que a la UPL le resulta sospechosa la ubicación elegida por el PSOE «por tratarse de un lugar sin peligro por lo que podría enmascarar un simple afán recaudatorio», indica su portavoz municipal, Eduardo López Sendino.

La historia de la ubicación del radar parecía ordinaria, hasta que una rebelión vecinal alumbró conocimiento sobre el proceso de ubicación, y elección del emplazamiento, en el que chocan dos elementos: el límite de velocidad rebajado en una plataforma de cuatro carriles y que es una carretera de extrarradio, ajena a la urbe, y la nula protección objetiva con la que suelen justificarse el despliegue de este tipo de aparatos. Ajustado, además, a un ramal de salida desde la calle Santos Ovejero (otro punto conflictivo por la ubicación del radar móvil y la señalética), que alimenta de forma considerable el censo de posibles víctimas.

«Desde UPL exigimos al equipo de gobierno del PSOE que rectifique su mala decisión y busque una ubicación más adecuada para controlar la velocidad en la ciudad, donde hay lugares que incluso los vecinos han solicitado medidas para impedir excesos de velocidad, pero no precisamente donde se ha instalado».

Los socialistas insisten en el control y ayer mismo dieron orden de limpiar la pintura que bloqueó los disparos del aparato en el descampado

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