Diario de León

Al radar multador de León retirado de Padre Isla lo reventaron de un balazo

- El equipo, que el alcalde mandó quitar el pasado viernes por la presión tras haberlo colocado a capricho, sin informes, en junio, estaba inutilizado pero no lo descubrieron hasta desmontarlo

El radar de Padre Isla en León, que se retiró de delante del centro deportivo de Eras el viernes pasado, tenía un balazo.

El radar de Padre Isla en León, que se retiró de delante del centro deportivo de Eras el viernes pasado, tenía un balazo.ramiro

Álvaro Caballero
León

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El último disparo acabó con el radar multador de la prolongación de Padre Isla. Sin metáforas, literal, el dispositivo colocado a capricho del alcalde del centro deportivo de Eras de Renueva, en una vía sin viviendas de la entrada de la ciudad, limitada a 30 kilómetros por hora, dejó de funcionar debido al balazo que entró por la parte trasera de la carcasa. Sin que nadie se diera cuenta salvo el tirador, el equipo de medición de la velocidad y la cámara que captaba las fotografías de los infractores, más de 200 en alguna de las jornadas, quedó reventado.

El destrozo lo descubrió la Policía Local después de que, el viernes de la semana pasada, desmontaran la carcasa y retiraran el equipo a los almacenes. No se sabía hasta entonces, cuando tras la presión social y política acumulada, el alcalde, José Antonio Diez, reculó al fin en su empecinamiento de mantener una ubicación que decidió sin informes policiales que avalaran su necesidad por la acumulación de accidentes o atropellos, como se había hecho en anteriores emplazamientos del cinemómetro desde que se colocó el primero en 2015, en Alcalde Miguel Castaño, y empezó a rotar por el municipio.

El afán recaudador, que habían criticado los conductores e incluso UPL, quedó demostrado por unos registros que se acercaron al récord del antiguo radar del cruce de Oteruelo. El argumento de que respondía a una petición vecinal, pese a que se localizaba en un punto sin viviendas, en medio de un erial, a más de 200 metros del paso de peatones más cercano, a la entrada la ciudad, en un tramo limitado a 30 kilómetros por hora, no aplacó el vandalismo. La primera semana se saldó con una pintada con espray en la cámara para obstaculizar la toma de las fotografías que avalan la multa. Luego, cuando se limpió, apareció otro grafiti que alertaba con colores chillones de la presencia del radar, cuya puesta en funcionamiento, el 19 de junio, no anunció el equipo de gobierno de Diez, como se había comprometido de manera pública en anteriores ocasiones.

El tercer ataque, cuando ya se había decidido su retirada pero no se había ejecutado aún, apareció con el tiro que, a primera vista, no se veía. Entró por la parte trasera e inutilizó el equipo sancionador de la misma manera que, en noviembre de 2017, reventaron con dos tiros el semáforo de foto rojo que regula el paso de Mariano Andrés en el cruce con la plaza de Juan de Austria, en el barrio de Las Ventas. Entonces, tardaron seis meses en arreglar el dispositivo.

En noviembre de 2017 ya retiraron el semáforo de foto rojo de Mariano Andrés porque le pegaron dos tiros.

En noviembre de 2017 ya retiraron el semáforo de foto rojo de Mariano Andrés porque le pegaron dos tiros.Ramiro

Ahora, León no tiene radar fijo. Quedan las carcasas, sin nada dentro. No lo recuperará a corto plazo, a la espera de que se arregle el equipo. No entra dentro de las condiciones del contrato por el que la empresa concesionaria, Kapsch, que mantiene el servicio prorrogado desde hace casi dos años a la espera de que se adjudique el nuevo, percibe 588.210 euros anuales. A mayores de esta cifra, en la que entra también los foto rojo y las cámaras de acceso a las peatonales, ingresa 2,5667 euros por cada multa por encima de las 600 mensuales que imponga: un incentivo por cada disparo extra del radar. Menos por el último.

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