Diario de León

El tejido que une pueblos y pacientes

El espíritu solidario de Villaquilambre volvió a tomar las agujas con 90 tejedoras de los diez pueblos que integran el municipio y que entregaron medio millar de regalos en el Hospital de León

La solidaridad del grupo de mujeres de Villaquilambre demuestra que el hilo de lana es tan largo largo como para unir a un municipio con su hospital de referencia.

La solidaridad del grupo de mujeres de Villaquilambre demuestra que el hilo de lana es tan largo largo como para unir a un municipio con su hospital de referencia.dl

Pilar Infiesta
Villaquilambre

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El espíritu solidario de Villaquilambre volvió a tomar las agujas, pero esta vez con un destino muy diferente al de los espacios públicos que decoró el año pasado un grupo de mujeres con sus coloridas creaciones de lana. En esta ocasión, en lugar de sorprender a los vecinos con adornos en los parques y el mobiliario urbano, han decidido enfocar su talento hacia el Complejo Asistencial Universitario de León (Caule).

Como un auténtico «ejército de ganchillo», casi 90 voluntarias procedentes de los diez pueblos que integran el municipio trabajaron durante semanas para confeccionar más de 500 regalos. La iniciativa, impulsada por la Concejalía de Cultura de Villaquilambre, repartió muchos de ellos en el Hospital de Día Oncohematológico, y ha ido extendiendo los presentes por las plantas de Oncología, Medicina Interna, Hematología, Pediatría y la Unidad de Psiquiatría Infanto-Juvenil.

estrechar lazos

El proyecto ha servido para estrechar lazos en el propio municipio. Durante meses, estas mujeres han creado grupos de trabajo y colaboración, convirtiendo el tejido en una herramienta contra la soledad y en un motor de interacción social en las localidades de Villaquilambre.

«Empezamos para salir de casa y vernos las caras, pero al final hemos creado una familia», explica una de las veteranas que ha participado desde el origen. «El año pasado disfrutamos viendo los parques llenos de color, pero este año es distinto; tejemos sabiendo que este gorro o estos patucos los va a llevar alguien que lo está pasando mal, y eso nos hace tejer con mucho más cariño». El grupo se gestó con la idea de potenciar las plazas y parques de Villaquilambre. «En los pueblos a veces la tarde se hace larga, y el ganchillo ha sido la excusa para compartir penas y alegrías», señalan. Esa unión ha permitido que mujeres de localidades distintas se coordinen como una maquinaria perfecta para llegar a tiempo estas Navidades y reconvertirse en Reinas Magas.

Empatía entre pacientes

La iniciativa tiene un trasfondo de profunda empatía, ya que algunas de las voluntarias son también pacientes de oncología.

«Sabemos lo que es estar en ese sillón recibiendo el tratamiento y el frío que se siente, por eso los regalos no son solo lana, es decirle al que está allí que no está solo», confiesan desde el grupo. Entre los detalles entregados —fundas para agendas, patucos, gorros, bufandas y cintas para el pelo— se busca humanizar la estancia hospitalaria. La concejalía subraya que la iniciativa cumple una doble función: generar interacción real entre las mujeres de los pueblos y aliviar la estancia de los enfermos del Hospital. Lo que comenzó decorando árboles en Villaquilambre se ha convertido hoy en un despliegue de solidaridad que demuestra que el hilo de lana es lo suficientemente largo como para unir a todo un municipio con su hospital de referencia. La capacidad de este «ejército» para transformar el entorno más cercano, donde residen, quedó clara en 2024. Ese mismo esfuerzo se trasladó en 2025 a las habitaciones del Complejo Asistencial Universitario de León, demostrando que un pequeño detalle hecho a mano, con paciencia y constancia puede ser la mejor medicina para el ánimo.

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