Diario de León

León exige explicaciones al olvido inversor frente al impulso que vive el Corredor Atlántico

Desánimo empresarial por la reiterada ausencia de un plan director con proyectos y presupuestos concretos. «Quedar fuera del futuro del transporte europeo es mortal para nuestra competitividad»

El desarrollo del polo logístico de Villadangos se esgrime también como argumento.

El desarrollo del polo logístico de Villadangos se esgrime también como argumento.ángelopez

María Jesús Muñiz Prieto
León

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Entre la reivindicación y cierto desánimo caminan las expectativas de los empresarios leoneses frente a la evidencia de que, año tras año, y a pesar del impulso inversor del que presume el Gobierno, las grandes aspiraciones de la provincia para convertirse en nudo logístico y de mercancías de todo el noroeste peninsular dentro del nuevo mapa europeo de comunicaciones naufragan sin proyectos e inversiones concretas ejecutadas. O al menos proyectadas y presupuestadas. El futuro que promete el Corredor Atlántico se desdibuja en León, que ni siquiera ha conseguido que se presenten en la provincia proyectos concretos a nivel local, algo que hace meses se llevó a cabo en Galicia y Asturias, los otros dos puntos de este proyecto de desarrollo económico.

«El noroeste está olvidado, no cuenta. Tiene poca población, no es rentable en votos. Y esta es una decisión claramente política, que ahonda la desigualdad para esta tierra». Para Javier Vega, presidente de la Cámara de Comercio e Industria de León, «el que no haya un plan director que considere a la provincia como centro neurálgico de comunicaciones en infraestructuras del noroeste es mortal, y lo es más para El Bierzo. La comunicación con Portugal, la Ruta de la Plata, con Galicia y Asturias, no tiene otro camino que no sea León. No tiene sentido que lo nieguen, pero todo lo que está pasando nos hace pensar más en una decisión política que en tener en cuenta a los ciudadanos».

Los empresarios leoneses, junto con los asturianos y gallegos, iniciaron hace ya nueve años un movimiento común para integrar el noroeste en las grandes vías de comunicación proyectadas por Europa. Al final entraron a formar parte del proyecto del Corredor Atlántico, uno de los nueve que componen la Red Transeuropea de Transportes (Tent-T), cuya primera fase de inversiones, la más importante, tiene que estar concluida en 2030.

Cinco años en los que el Gobierno tiene previsto acelerar la ejecución de proyectos y en los que se calcula invertir más de 26.000 millones de euros, de los más de 49.000 en los que se calcula el coste total de las infraestructuras de transportes. De ellos unos 12.000 en el sistema ferroviario.

El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible que preside Óscar Puente acaba de detallar que en 2025 se invirtieron 3.123 millones de euros en este corredor, un 122% más que el año anterior. «Este ha sido el año de Corredor Atlántico», presume el ministro, que asegura que las «actuaciones esenciales para el tejido económico y social» se han repartido por todo el territorio implicado.

En León las actuaciones, según el ministerio, se han centrado en modernizar la línea ferroviaria de ancho convencional entre León y Gijón, y «aumentar los estándares de calidad de la línea para potenciar los tráficos tanto de viajeros como de mecancías».

Nada se sabe de la solución del lazo del Manzanal, ineludible para el desarrollo de las comunicaciones en todo el noroeste y que rompería el bloqueo del Bierzo y permitiría convertir realmente a León en nudo de las comunicaciones y enlace con el resto de Europa. Tampoco de la Vía de la Plata, uno de los proyectos que la provincia (como todas las afectadas) considera estratégico para el desarrollo económico y que ha quedado aplazado para posteriores fases de ejecución del corredor.

Lo cierto es que León arranca 2026, un año más, como potencial nudo de comunicaciones del noroeste en el Corredor Atlántico, pero ignorado en la presentación y el compromiso de actuaciones concretas que sí se han realizado en Galicia y Asturias. Con toda la ambición de entrar en el engranaje de competitividad que le darían los enclaves logísticos, las potentes autopistas ferroviarias y el acceso a los puertos. Pero con la misma incertidumbre que en los últimos años. Ni realidades, ni proyectos.

«Algo pasa con León, y no es bueno»

«En el Corredor Atlántico se habla de cantidades que al final no se sabe si valen o no. Desde luego el lazo del Manzanal, que es vital, no está contemplado. Y sin él qué sucede con León, con todo el noroeste, por dónde pasan las comunicaciones. No hay otra forma». Tampoco encuentra el presidente de la Cámara de Comercio de León respuesta a la inversión que se multiplica en el polígono industrial de Villadangos. «Es un polo logístico estratégico, con grandes operadores sobre todo de alimentación y siderurgia. Tiene grandes posibilidades de desarrollo, pero no se dan respuestas en ese mapa global». La percepción de Javier Vega respecto a las decisiones sobre el Corredor Atlántico, es contundente: «Algo está pasando con León, y no es bueno». No hay respuesta del Gobierno. «León se merece que alguien explique qué está pasando. Somos un punto neurálgico, tenemos que conseguir este papel, porque todas las líneas de comunicación del noroeste confluyen en este punto. Démosle vida y competitividad a nuestras empresas». La respuesta no la encuentra en el comisionado nacional para el corredor, y tampoco entra en el papel del comisionado autonómico ni de los parlamentarios nacionales leoneses. «Políticamente estarán haciendo lo que corresponde, pero la decisión de invertir es del Gobierno central». Y ya no hay tiempo para acometer grandes iniciativas antes de 2030. Sobre la posibilidad de que León quede fuera de este proyecto también es claro: «Prefiero pensar que no, pero la sensación que da es que sí».

Un frente político y empresarial que se estrella contra
la evidencia

Para defender el papel del noroeste de la península (León, y desde ahí hacia Galicia y Asturias) en el gran mapa de comunicaciones de la economía europea, de las que inicialmente estaba excluido, se creó formalmente un frente tanto político como empresarial de los tres territorios con el objetivo de arrancar de forma efectiva la inversión necesaria para ejecutar las infraestructuras. Numerosas han sido las reuniones y las declaraciones, y rácanos los resultados. Sobre todo para León. No sólo ningún gran proyecto más allá de los incluidos en el desarrollo nacional de las redes ferroviarias, sino el papelón de sufrir cómo el Gobierno ni siquiera ha accedido a escenificar a nivel local un plan de compromisos aunque sea como declaración de intenciones. Eso cuando los plazos se agotan para llegar a la primera fase
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