León lidera el seguimiento de la huelga de médicos de primaria en CyL
El paro tuvo una cuota del 4,2%, con 31 facultativos que lo secundaron

La huelga de médicos tuvo una escasa incidencia en atención primaria.
La primera de las dos jornadas de huelga convocada por el Sindicato Médico de Primaria (SMP) tuvo un eco desigual en la comunidad, con una incidencia especialmente notable en León.
Según los datos facilitados por la Gerencia Regional de Salud (Sacyl), la provincia registró el mayor seguimiento de toda la autonomía, con un 4,2% de sus profesionales en paro (31 facultativos), y se situó muy por encima de la media regional, que apenas alcanzó el 2,62%.
En el conjunto de las once áreas de salud, tan solo 62 profesionales de los 2.317 convocados se sumaron a la protesta durante el turno de mañana.
Tras León, Salamanca (2,2%) y Valladolid-Oeste (4,3% de su área específica) fueron los puntos con mayor actividad huelguista, mientras que en provincias como Ávila, Palencia y Segovia el seguimiento fue nulo.
Los motivos
El detonante de este nuevo conflicto laboral es la propuesta del Ministerio de Sanidad para reformar el Estatuto Marco.
El colectivo médico denuncia que esta reforma no aborda la creación de un estatuto profesional específico para los médicos, una demanda histórica que busca diferenciar sus condiciones laborales y formativas de las del resto del personal sanitario. Además, critican la parálisis en la mejora de las condiciones de trabajo y la sobrecarga asistencial que sigue tensionando los centros de salud.
Un invierno de descontento
Este paro no es un hecho aislado, sino que se suma a una cadena de movilizaciones que han marcado los últimos meses en el sector sanitario.
Durante el último trimestre de 2025, diversos sindicatos mantuvieron el pulso para exigir la aplicación efectiva de la jornada reducida sin pérdida retributiva, un conflicto que generó fricciones constantes con la Junta.
También hubo protestas por la falta de personal en el entorno rural y el pasado mes de noviembre, protestas por la «fuga de batas blancas» hacia otras comunidades vecinas, como Madrid o el País Vasco, donde las retribuciones por guardias y turnicidad son superiores a las de CyL.