La Junta pone orden al uso de medios digitales en el aula
Educación publica una guía de 34 páginas con orientaciones para profesores y padres

Una alumna de un colegio leonés con una tableta en el aula.
El uso de los medios digitales por los menores está generando, cada vez más, un revuelo entre las familias. Las hay que lo defienden, pero otras se oponen a capa y espada y buscan retrasar todo lo que se pueda el contacto con las pantallas de los más pequeños. Dos posiciones que afectan también a lo que sucede dentro del aula, cuando también hay disparidad de opiniones entre los centros, los docentes, e incluso las autonomías. Madrid o Galicia han puesto coto y Castilla y León ha lanzado recientemente una Guía de recomendaciones de uso de medios digitales para la comunidad educativa. Una propuesta que ha sido bien recibida por la comunidad educativa leonesa.
«La guía me parece muy positiva, porque trata de exponer en qué casos la tecnología aporta valor añadido a la hora de alcanzar objetivos», precisa el presidente de la Junta de Personal Docente, Javier Ampudia, para añadir: «Es un documento necesario, oportuno, ecuánime y por el que felicitamos a la Consejería de Educación». Eso sí, critica que se haya elaborado sin tener en cuenta a los docentes, que ni siquiera sabían de su existencia.
El documento de elaborado por el Servicio de Formación del Profesorado, Innovación e Internacionalización de la consejería cuenta con 34 páginas, en las que ahonda en el desarrollo de la competencia digital, los beneficios del uso de la tecnología, unas recomendaciones en función de la etapa educativa, recomendaciones o el papel que deben jugar las familias.
«Vivimos en la era digital y la escuela debe formar a nuestro alumnado para la sociedad en la que viven y en la que van a vivir los próximos años», precisa ya en la introducción la guía, para remarcar en una página después que el currículo de Castilla y León reconoce a la competencia digital «como una de las ocho competencias clave que el alumnado debe desarrollar a lo largo de su formación» y que el «papel docente será determinante en las decisiones sobre cuándo estas herramientas se van a integrar» en el aula.
La guía defiende los beneficios de «un uso educativo de la tecnología» alegando que en los centros se crea «un laboratorio controlado, bajo la supervisión experta del docente» con lo que se trata «de un entorno seguro» para que el alumnado avance en estos conocimientos porque «no se puede privar a los aprendices de esta práctica, sería dejarles sin una alfabetización que van a necesitar en el futuro». Eso sí, incide en que «la tecnología es un complemento» pero «jamás un remplazo absoluto» de la enseñanza analógica y que ambos medios «deben complementarse».
El uso de los medios digitales se «recomienda» en función de la etapa del alumno en la guía. Así, en Infantil, de 3 a 6 años, debería ser «muy puntual y totalmente justificado» porque «la exposición a pantallas en edades tempranas en edades tan tempranas no es recomendable». En Primaria, cuando el estudiantado tiene entre 6 y 12 años, se debe iniciar «un contacto con dispositivos» y se considera «importante que exista una progresión a lo largo de los cursos». En el primer ciclo —primero y segundo— se aboga por usar «paneles digitales interactivos o videos cortos», en los dos siguientes cursos ya «se podría comenzar a hacer tareas de forma creativa», trabajos en grupo o parejas de «búsquedas críticas» y «siempre durante un tiempo limitado». Para los últimos cursos, la guía defiende presentaciones, proyectos de investigación, videos pequeños, también con tiempo controlado.
En Secundaria ya se podría dar el gran salto: «En esta etapa se debe consolidar la ciudadanía digital crítica» y «es un buen momento para tratar temas como «ciberseguridad y comportamiento online». La guía tiene en cuenta que es en esta etapa cuando el alumnado obtiene su primer teléfono móvil. La guía delega en los docentes «ejercer un liderazgo y representar un modelo» para fomentar en los adolescentes «la autodisciplina digital». Entre las propuestas, se recogen investigaciones en profundidad en el área de Humanidades, videollamadas conjuntas con personalidades relevantes, viajes virtuales, experimentos en ciencias, blogs o herramientas digitales de Geometría o calculadoras gráficas en Matemáticas.
La guía recoge algunos ejemplos con diferentes dispositivos y remarca que se deben evitar las sobrecargas digitales y fomentar un «uso crítico y responsable» de estas herramientas, que motivan al alumnado y permiten, por otra parte, personalizar el aprendizaje.