El PP lleva al Congreso el silencio sobre el ferrocarril Astorga-Plasencia
Corredor Oeste pone precio a una pista del estudio de la Ruta de la Plata
Crece la presión para que el Gobierno revele el resultado del informe que encargó en 2024

Una de las movilizaciones por el tren de la Ruta de la Plata.
La Ruta de la Plata entra en una nueva dimensión; política, especialmente, empujada por el silencio del Gobierno en torno al estudio de viabilidad que no sale a la luz después del plazo de ejecución. La reapertura de la traza ferroviaria entre Astorga y Plasencia regresó esta semana al Congreso de los Diputados, por la iniciativa de parlamentarios salmantinos del PP, que le piden al ministro de Valladolid que haga públicas las conclusiones del informe, un documento encargado hace tres años, con el fin de asentar las bases para planificar, presupuestar e invertir en la reapertura. La gestión del PP en el Congreso no hace más que agitar la presión que había emprendido Corredor Oeste, plataforma civil que propugna desde hace años por el retorno del tren a la vía que cerró el PSOE en 1985, cuando se encargó de quitarle hojas al calendario con el fin de poner en evidencia que el Gobierno no cumple ni con los plazos que él mismo establece. El silencio del ministro socialista en torno a ese informe eleva las sospechas de Corredor Oeste de encontrarse ante una treta del ejecutivo socialista para aletargar el proyecto y retrasar lo máximo posible con todo tipo de disculpas el desarrollo de los trámites que hagan confluir al tren en la vía del oeste español. «El eje esencial para la cohesión territorial de las provincias más abandonadas de España que comparten en la extensión del ferrocarril los efectos del declive económico y social que dejó detrás de sí el cierre de la vía», definen en Corredor Oeste para exhibir el potencial dinamizador que aportaría el regreso del tren cuarenta años después. Hartos de soportar burlas por parte del Gobierno tendentes a restar relevancia a la estructura, Corredor Oeste se tomó la molestia de filtrar los programas electorales de los comicios que afectan a este territorio para revelar qué partidos incluyen el retorno de la Ruta de la Plata entre sus propuestas y qué siglas eligen el olvido tras estos cuarenta años de soledad. No hay sorpresas en el resultado, por lo que Corredor Oeste halló una línea divisoria bien sencilla entre los que quieren la Ruta y los que quieren mantener el desprecio al oeste español. Para medir la tensión política que desprende el asunto, en las últimas horas se recogen algunos rifirrafes en las redes que ponen en evidencia a las partes. Un cargo socialista extremeño, al que el PSOE de León paseó en alguna ocasión por la provincia leonesa como experto en asuntos de estructuras, se atrevió con un mensaje en el que presumía de la gestión del Gobierno con «los 180 millones de renovación de la vía entre Huesca y Canfranc». «Y la Ruta de la Plata? ¿Por qué no la mencionas? ¿Tanto miedo os da? ¿Y el estudio de viabilidad?», le interpeló Corredor Oeste mientras aviva la teoría del trampantojo que se teme la plataforma como realidad detrás del estudio encargado hace tres años para tratar de narcotizar «la reacción social y la ola de reivindicaciones que recorre el oeste en defensa del este ferrocarril». De momento, el tiempo de silencio corre a favor del Gobierno. Hasta que se cumplan los plazos de respuesta por la llamada de atención en el Congreso de los Diputados: «¿Ha recibido el Gobierno el estudio de viabilidad de la Ruta de la Plata por parte de la empresa adjudicataria? (el plazo concluyó hace un mes) ¿Puede dar a conocer las conclusiones?». Ahí espera el PP que acabe el recorrido de la escapada del Gobierno ante las responsabilidades que le afectan en devolver a la vida un ferrocarril que estranguló otro gobierno socialista hace algo más de cuarenta años. Hace dos años se contrató por 0,8 millones de euros un informe que Corredor Oeste observa como un pretexto para despejar la carga y la responsabilidad política. El mismo artilugio que se decidió emplear con la urgencia de la renovación del lazo del Manzanal, en la vía que conecta León y Ponferrada con el mismo soporte que se aplicó hace dos siglos.