| Reportaje | De Asturias a León |
El pasado viaja sobre ruedas camino del recuerdo
Una treintena de coches Mini se concentró ayer en la plaza de Regla ante la atenta mirada de cientos de leoneses y curiosos

Los clásicos fueron los que más interés despertaron entre los visitantes
El original está considerado como un icono de los años sesenta. Su estilo marco una época y dibujó el carácter de cientos de familias arremolinadas para viajar en los Minis con el equipaje a cuestas. Hoy se siguen fabricando sin abandonar la esencia, pero con un cierto toque de modernidad. Los amantes de estos vehículos tuvieron en el día de ayer la posibilidad de contemplar treinta coches de esta marca, expuestos en la plaza de Regla. La primera Concentración Astur-Leonesa de Minis concitó el interés de cientos de personas. Las cámaras inmortalizaron el momento y los leoneses disfrutaron de lo lindo con el acto enmarcado dentro del programa de las fiestas de San Juan y San Pedro. La caravana de coches también hizo un llamativo recorrido por la ciudad como complemento a la exhibición estática junto a la Catedral. Entre los ejemplares que participaron en este encuentro había vehículos dotados de originales complementos y adornos, conforme al particular gusto de cada propietario. Entre todos, el que más comentarios e interés suscitó fue un ejemplar de más de 30 años de antigüedad cuyos dueños ofrecieron datos y anécdotas sobre su cuidado y conservación a varios curiosos. Un Mini descapotable provocó también la admiración de los presentes. Este coche resultó ser una verdadera revolución automovilística en su tiempo. A pesar de su reducido tamaño en su maletero viajaba el equipaje de varias personas. Una optimización de los recursos que para muchos evoca la nostalgia y el recuerdo de tiempos pasados. Después de medio siglo de vida, el coche sigue peregrinando por las carreteras del país, y sus propietarios se agarran a la añoranza de unos años para arrancar a jirones de su tapicería los vestigios que quedaron incrustados. Una memoria agolpada en la plaza de Regla, donde llegó en un incensante goteo la retahíla de pequeños utilitarios. Una actividad que derrama sonrisas y alguna lágrima velada por los sentimientos encontrados.