La especie que ha regresado a la montaña leonesa habitó hace más de 18.000 años la cordillera
El ADN ambiental demuestra que el bisonte europeo vivió en el cantábrico
El Museo de la Fauna Salvaje y Anciles llevan años con la cría y reproducción de ejemplares

Búfalo de la Reserva de Anciles pastando. león
La polémica sobre si el bisonte europeo estuvo en España y que lleva sobre la mesa varios años se acaba de resolver. Han aparecido unos restos por casualidad en la cueva del Mirón en Cantabria y son de pleistoceno tardío. Es perspectiva de ADN antiguo sedimentario.
Se estaba buscando la presencia de carnívoro y humanos en el pleistoceno tardío en esa cueva. Fernando Morán, director del centro de Conservación del Bisonte Europeo, ha manifestado que un equipo de arqueólogos realizó un estudio general sobre la serie faunística de la cueva del Mirón. A los restos encontrados se les realizó ADN ambiental, es decir, analizando las muestras de ADN que salen del suelo.
«Les ha aparecido por casualidad. No contaban con ello. Hubo una reunión de la comunidad científica en España dado que este tema estaba en el candelero desde hace un mes. Las muestras han sido revisadas por pares desde el mes de abril con lo cual no hay error. Han salido varias muestras. Es la primera muestra de que el bisonte europeo estuvo es España. Nosotros ya lo sosteníamos pero es que nunca se había buscado las evidencias de esta especie». Recuerda Morán que el ADN ambiental está pulverizando todos los registros que venían de fósiles.
Este centro trabaja en fincas grandes con esta especie donde el bisonte ayuda a desbrozar, mejorar el suelo y la gente está encantado con él.
La introducción de bisonte europeo es España lleva 15 años en marcha y se ha adaptado perfectamente, sobre todo en espacios grandes de más de 500 hectáreas. «Nosotros no trajimos el bisonte para ocupar el nicho ecológico de una especie distinta sino para ayudar a esa especie a criar. Y si además podía mejorar la condiciones naturales y tal y como lo hace mejor», señala Morán.
La montaña oriental leonesa cuenta con dos zonas donde se ha introducido el bisonte europeo o bonasus, el Museo de la Fauna Salvaje de Valdehuesa y el paraje de Anciles, en Riaño.
Esta introducción tiene como objetivo la cría y la repoblación. El fundador del museo, el doctor Eduardo Romero, recuerda que hace cien años quedaban en toda Europa apenas una docena ubicados en Polonia y actualmente hay más de 5.000 ejemplares de los cuales hay en España unos 200 bisontes.
«Han aparecido restos de hace 18.000 años de que ha existido el bisonte Bonasus o bisonte europeo en la cordillera Cantábrica», recalca. Recuerda el doctor que está polémica ya surgió hace unos años cuando se puso sobre la mesa introducir esta especie en España. «El bisonte es como una desbrozadora ya que consume 30 kilos diarios de lignina que solo está en la madera. Además convive perfectamente con el resto de animales tal y como sucede en nuestro museo de la fauna».
Un final para el debate sobre si el bisonte europeo habitó en España
El Centro para la Conservación del Bisonte Europeo que lleva años introduciendo este ejemplar en España está demostrando todo lo contrario. La polémica se ha resuelto con un estudio de ADN ambiental en favor de la postura mantenida por este centro.
Valdehuesa y Anciles parajes del bisonte
Romero recuerda que el centro ha recibido varias visitas de investigadores de Alemania y Polonia para ver cómo se habían adaptado los bisontes y la conclusiones fueron que «la cordillera Cantábrica era mejor en cuanto a características para que viva el bisonte. Por el tipo de flora y clima es un terreno ideal. Las últimas investigaciones dejan claro que este bisonte estuvo en estas montañas y marca un antes y después de esta controversia».
La polémica surgió hace años dado que en el Cáucaso ruso aparecieron bisontes que eran mezcla del bisonte europeo y americano, mientras que los que se introdujeron en España son europeos que proceden todos de Polonia, matiza el doctor Romero, quien recuerda que el bisonte es como una destrozadora, ya que consume 30 kilos diarios de lignina que solo está en la madera. Además, convive perfectamente con el resto de animales tal y como sucede en el museo en un terreno de más de 30 hectáreas.