El dolor arrasa a unas familias que no se libran del castigo de la mina

Las escenas de dolor se sucedieron en el pozo.
El dolor de las familias de las víctimas se ha desatado a las puertas de la mina de Cerredo, donde se han desplazado decenas de personas desde Laciana para seguir el angustioso goteo de noticias sobre sus seres queridos y sus vecinos.
Las peores previsiones se cumplieron poco después del mediodía, cuando se confirmaron que eran cinco las víctimas mortales de los seis trabajadores que quedaron enterrados bajo tierra en la tercera planta de la mina.
Los servicios de emergencias han desplegado un amplio dispositivo para atender a los familiares y conocidos de los fallecidos, que han requerido apoyo psicológico ante las malas noticias que surgían desde el interior del pozo. «Los tenían en una ratonera», clamaba una de las afectadas, asistida en las cercanías del pozo.
Aunque el pozo Cerredo se encuentra en Degaña, la mayoría de los mineros que actualmente trabajaban en la explotación son de Villablino, dada la cercanía entre ambas comarcas.
«Los palos son fuertes» decía este lunes un lacianiego, también minero, a las puertas del pozo, «y se hace muy duro cuando afecta a los amigos». En Laciana todos se concocen y más los que trabajan en el mismo sector.
El alcalde, Mario Rivas, ha remarcado que «nuevamente la mina golpea de una forma brutal a Laciana». Cuando «era algo que creíamos que se había olvidado, el lado más duro de la mina nos vuelve a recordar lo difícil que es este trabajo y que se cobra la vida de cuatro vecinos, de cuatro compañeros, de cuatro amigos, que es difícil, es muy difícil para las familias, para todo un valle».
También Rivas ha reclamado que se depuren las responsabilidades del accidente.
El dolor también afecta a los representantes de los trabajadores desplazados al lugar. «Pensábamos que no iba a volver a ocurrir, pero desgraciadamente, aquí está», señala un sindicalista en el pozo, que añade que «en un centro de trabajo que hay muy poca gente, un accidente de esas características, pues es para mí increíble».
El accidente de este lunes trae a la memoria la otra víctima leonesa de Cerredo, Roberto Calviño, el lacianiego de 40 años que perdió la vida el 15 de julio de 2015 por un hundimiento del túnel donde se encontraba trabajando con su camión. Su cuerpo sepultado tardó 48 horas en ser rescatado, en un trabajo titánico de sus compañeros.