Giganto: «El Prieto Picudo está entre los mejores rosados del mundo»
El enólogo recibe el Premio Envero de la DO León por sus cuarenta años de trayectoria

Francis Giganto recibió el pasado sábado el Premio Envero por sus más de cuatro décadas de trayectoria profesional.
Francis Giganto acaba de recibir el Premio Envero 2025 de la DO León por su trayectoria profesional. Nada menos que cuatro décadas dedicadas al mundo del vino lleva a sus espaldas este enólogo leonés, titulado por la escuela de Requena, en su día la más importante. Tuvo su primer trabajo en Galicia, en Valdeorras, y desde entonces ha desarrollado su carrera en las principales corporativas leonesas. Siempre vinculado a la DO León, se jubiló en la Cooperativa Comarcal de Valdevimbre el pasado 31 de agosto. Un largo camino profesional que, como dice él, «es toda una vida». Recuerda cómo empezó a los 23 años mientras asegura que estos 42 años se le han pasado «volando». «Ha sido muy bonito porque siempre he trabajado en lo que me ha gustado», relata.
El reconocimiento que acaba de concederle la DO León (que lo ha otorgado por primera vez) le ha pillado por sorpresa. «No sabía nada», asegura mientras se reconoce «emocionado por todo el apoyo recibid».
Experto catador
Giganto, experto catador en concursos nacionales, es en la actualidad vocal del Consejo Regulador en representación de las cooperativas.
Hace balance de su trayectoria y piensa que, quizás «podría haber trabajado en más zonas» , pero apoyar a sus padres en el negocio familiar no le permitió expandirse un poco más.
Giganto se ha movido siempre entre vinos, viñedos y copas y sabe bien de lo que habla cuando se refiere al Prieto Picudo como «uno de los grandes vinos rosados del mundo». Hace alusión a la buena racha de la DO, que está recogiendo numerosos reconocimientos: «Se están haciendo las cosas muy bien» y alaba el trabajo de los jóvenes enólogos: «Están muy bien preparados».
Tiene buenas perspectivas tanto para el Prieto Picudo como para el Albarín, una variedad que «hemos acogido casi como si fuera autóctona», aunque reconoce que «no es fácil luchar contra las grandes variedades·.