Los incendios cercan a las especies más emblemáticas de la Cordillera Cantábrica
Un informe alerta del grave impacto sobre el urogallo, el oso, el desmán y diversas plantas endémicas

El aula Magna de Biológicas se quedó pequeño para asistir a la presentación del informe.
El Aula Magna Facultad de Ciencias Biológicas y Ambientales acogió este jueves la presentación Informe de Afecciones a la Biodiversidad por los Incendios en la Cordillera Cantábrica, elaborado por el Grupo de Trabajo para la Conservación de la Biodiversidad de la Cordillera Cantábrica.
Las casi 110.000 hectáreas que se quemaron este verano en la provincia de León, en la peor oleada de incendios forestales que se ha registrado desde que hay datos, ha provocado una daño «brutal» en las especies más emblemáticas de la Cordillera Cantábrica, muchas de ellas en peligro de extinción, y en diversas plantas endémicas.
El informe revela que los fuegos del verano golpearon duramente la Cordillera Cantábrica, provocando no solo pérdidas humanas y materiales, sino también una grave degradación ecológica en zonas de alto valor natural. Las llamas afectaron áreas donde sobreviven algunas de las especies más amenazadas del noroeste ibérico.
«El problema es que estos incendios que queman gran superficie van a ser cada vez más recurrentes y sitúan a la Cordillera Cantábrica en una situación crítica», comenzó diciendo José Luis Telleira, investigador de la Universidad Complutense de Madrid.
Entre los datos más alarmantes figura la quema del 8 al 15% del territorio ocupado por la última población del urogallo cantábrico, una especie en peligro crítico de desaparición, así como el 17% de las subcuencas hidrográficas donde habita el desmán ibérico, un pequeño mamífero anfibio especialmente sensible a la contaminación de los arroyos por las cenizas.
También el oso pardo ha sufrido una pérdida significativa, ya que los incendios afectaron al 25% del territorio que ocupa actualmente y al 58% de su área de expansión reciente en el suroeste de la cordillera, que abarca zonas de León, Zamora y Ourense. Asimismo, se ha visto comprometido el hábitat del lobo ibérico, afectado en un 28% de los territorios donde se habían registrado grupos estables, y de la perdiz pardilla, cuya presencia se ha reducido en el 14% de los lugares conocidos.
Las afecciones no se limitan a la fauna. Las plantas endémicas de la cordillera han sufrido también pérdidas muy severas. En el caso del Geranium dolomiticum, se ha quemado el 5 % de los rodales de la población de Peñas de Ferradillo, una de las dos existentes en el mundo. Igualmente preocupante es la situación de la Genista sanabriensis, que ha perdido el 78 % de los rodales de la subpoblación de Sanabria y el 80 % de los de la sierra de El Teleno.
Estas cifras, sugieren un impacto directo de los incendios sobre plantas y animales y un efecto devastador sobre amplias superficies de hábitat, lo que podría conllevar la desaparición de núcleos poblacionales enteros o el desplazamiento de ejemplares hacia áreas menos favorables para su supervivencia.
El grupo de trabajo urge a realizar un seguimiento a corto y largo plazo para evaluar los efectos reales de los incendios sobre las especies afectadas y los sistemas ecológicos que las sostienen. Entre las recomendaciones más inmediatas se incluye la prohibición temporal de la caza y otros unoso como el ganadero, en las zonas quemadas para facilitar la recuperación de la fauna.
Tras la presentación, tuvo lugar una mesa redonda en la que alumnos, brigadistas, pedáneos de las zonas afectadas y representantes de organizaciones ecologistas, dabeatieron sobre el origen de los incendios forestales, sus consecuencias en el medio rural y la manera que tiene la ciencia, y en este baso la biología de ayudar a solucionar este problema ya casi endémico.