Un rebaño de unas 180 vacas sin atender campa a sus anchas en Castro de Cepeda
Las reses deambulan por la zona e invaden la carretera y supone un problema para los vecinos de la zona

Varias vacas en la localidad de Castro de Cepeda, donde también existe el problema del ganado descontrolado. Algunas de las vacas de Riofrío, que rondan las 80.
La localidad de Castro de Cepeda, en el municipio de Quintana del Castillo, tiene un problema con un rebaño de vacas abandonadas, alrededor de 180, que campan a sus anchas. Un asunto cuyos perjuicios no se quedan en los límites del pueblo, pues afectan a otras tres o cuatro poblaciones limítrofes hasta donde también llegan los animales sueltos.
Un contratiempo que se suma al de las vacas sueltas de Riofrío, también en el mismo municipio y que ha despertado el interés fuera de la provincia.
Las reses de Castro de Cepeda también deambulan por la carretera pues, al parecer, los cerramientos de la explotación ganadera a la que pertenecen no son fiables y las vacas se escapan del recinto, tal y como explica el alcalde de Quintana del Castillo, Manuel Menéndez. A ellas se suman también algunos caballos de la misma explotación, perteneciente a una vecina de Castro, que ante las quejas vecinales alega que le rompen las alambradas y por eso los animales se escapan.
La situación que padeden los vecinos también ha provocado varias denuncias a la dueña del rebaño de Castro de Cepeda.
El alcalde, por su parte, asegura que el Ayuntamiento, al que pertenece la explotación, no tiene competencias y que el caso, una vez pasado por la junta de gobierno municipal, ha sido trasladado a la Junta de Castilla y León y a la Guardia Civil.
Los daños
Hasta el momento, los daños que ha causado este rebaño de vacas y caballos es el destrozo de tierras de cultivos y de zonas verdes. Además, también deambulan por la carretera. El asunto, apuntan desde el consistorio, se complica porque es difícil determinar con exactitud la propiedad de las vacas que andan sueltas.
También en Riofrío
El caso de Castro de Cepeda recuerda mucho al de Riofrío, donde los vecinos también se han quejado de los estragos que está causando otro rebaño de vacas, que en este caso ronda el centenar y que deambulan por la zona, al parecer, en busca de comida. Las quejas en este último llegan de la mano de los accidentes de tráfico que las reses han originado en la carretera que une la localidad con Carrizo de la Ribera, pero también por los daños que causan en las fincas privadas y en los parques de la zona.
Estos animales se comen el cereal sembrado y han llegado a los árboles frutales, que también devoran. «Lo que no comen, lo pisan», explicaban recientemente los vecinos afectados por esta situación.

Algunas de las vacas de Riofrío, que rondan las 80.