Diario de León

Mesa redonda | Tierra de cultivo de calidad

El cultivo de calidad reclama más apoyo, visibilidad y ambición exportadora

La IGP Alubia de La Bañeza-León y el sector agrario advierten de los retos para garantizar su futuro

José Antonio Turrado y Eva del Río, fueron moderados por la periodista Ana Gil, en el centro.

José Antonio Turrado y Eva del Río, fueron moderados por la periodista Ana Gil, en el centro.ANGELOPEZ

María Carnero
León

Creado:

Actualizado:

La mesa redonda sobre Tierra de Cultivo de Calidad, celebrada en el marco del III Congreso sobre la Economía del Sur de León organizado por Diario de León, ha analizado en profundidad la situación de las producciones agrarias de calidad, con especial atención al sector de las legumbres y su papel en el desarrollo económico y social del territorio. En el encuentro participaron José Antonio Turrado, secretario general de Asaja en Castilla y León, y Eva del Río, directora técnica de la IGP Alubia de La Bañeza-León, quienes coincidieron en la necesidad de reforzar el apoyo a estos cultivos y mejorar su posicionamiento en el mercado.

José Antonio Turrado puso el acento en la importancia de las figuras de calidad como herramienta de diferenciación, aunque advirtió de que requieren un compromiso real por parte de todos los actores implicados: “Hay que hablar de calidad, porque si no nuestros productos no tienen salida. Una IGP tiene que llevar un plus que tiene un coste que repercute en el consumidor, pero garantiza que todos los eslabones de la cadena estén cubiertos”. En este sentido, defendió que el contexto actual, con precios internacionalizados, elimina la competencia basada únicamente en el coste. “Ya no hay competencia de precios, por lo que no hay ninguna razón para no abastecer el cien por cien de la demanda nacional”, añadió.

Sin embargo, uno de los principales problemas, según denunció, no está en el consumidor, sino en la distribución. “El precio no es el problema, el problema es que no encontramos estos productos en los lineales. Nos cuesta encontrar productos locales en nuestros establecimientos habituales”. Por ello, reclamó una mayor implicación de la industria. "No se quieren complicar la vida, las grandes cifras no vienen de los productos protegidos, pero es fundamental que nos den opciones para acceder a ellos”.

Turrado también vinculó directamente estas producciones con la lucha contra la despoblación. “A las IGP hay que mirarlas con cariño, porque detrás del territorio hay familias que viven de esto”, y defendió la necesidad de apostar por lo cercano sin renunciar a la internacionalización. “Necesitamos ambición exportadora para poder crecer, porque es cuando al sector agrario le ha ido bien”. En este contexto, lamentó que España sea un país importador de legumbres. “Hemos dejado de producir para comprar fuera, y eso se puede revertir si se nos da la opción de producir calidad y abrir mercados europeos”.

También alertó sobre la incertidumbre que vive el sector. “Este año hay miedo, porque la cosecha anterior fue muy buena, pero los almacenistas no la sacan al mercado y eso no anima a sembrar”. A su juicio, territorios como León tienen capacidad de aumentar su producción, aunque deben diversificar cultivos. “No todo puede ser maíz, hay que abrir la mano a otros cultivos, pero de la mano de la industria para asegurar el futuro”. En este punto, destacó las dificultades estructurales. “Tenemos un terreno complicado y un clima muy duro, con inviernos durísimos, pero también contamos con agua, que es clave, y con la ayuda de la tecnología”.

En relación con el consumo, defendió la necesidad de fomentar hábitos desde la base: “A los niños les gustan las legumbres, pero hay que dárselas. Es una labor de los padres y de los centros escolares incorporarlas a la dieta habitual”, recordando además que se trata de un producto accesible frente a otros alimentos. También apuntó al papel de las interprofesionales como ejemplo de éxito en la promoción, citando el caso del porcino.

Por su parte, Eva del Río destacó el valor añadido que aporta la IGP Alubia de La Bañeza-León, no solo en términos económicos, sino también culturales y sociales: “Aporta arraigo a la zona y reconoce el trabajo de agricultores que han renunciado a cultivos más rentables para mantener este producto”. Subrayó que la calidad actual es fruto de una evolución lenta y cuidadosa. “Hay una selección de años que permite tener hoy una calidad diferenciada, pero también implica mayores exigencias, con variedades delicadas y un control muy preciso del cultivo, como el riego”, afirma.

Uno de los principales retos, según explicó, es el desconocimiento del consumidor: “No se nos conoce fuera, hay mucho desconocimiento de las figuras de calidad de legumbres”. A pesar de las campañas institucionales, considera que queda mucho por hacer en promoción y divulgación. En este sentido, destacó iniciativas como programas con escolares, concursos de recetas o jornadas gastronómicas. “Queremos desestacionalizar el consumo y que no se asocie solo al invierno, sino también a platos más ligeros como ensaladas”.

Del Río también incidió en el bajo consumo de legumbres en España. “Estamos en 3,5 kilos por persona al año, muy lejos de los 12 o 15 recomendados”, y señaló que atraer a los jóvenes es uno de los grandes desafíos. En cuanto al precio, desmontó prejuicios: “Estamos hablando de unos 20 céntimos por ración, y ahora el producto nacional es muy competitivo, incluso similar o más caro el de importación, por lo que el precio ya no es el problema”.

En el ámbito productivo, explicó que los cultivos de calidad presentan mayores riesgos. “Tienen ciclos más largos y menos resistencia a algunas enfermedades, por lo que necesitamos investigación para adaptarnos al cambio climático y mejorar sin perder la esencia del producto”. Además, recordó que, en el caso de la alubia, la mayor parte de la producción se destina al mercado nacional, con un alto porcentaje etiquetado, y destacó que la última campaña fue excepcional.

Ambos ponentes coincidieron en que el futuro de los cultivos de calidad pasa por reforzar la investigación, implicar a la industria y mejorar la comercialización. Como resumió Del Río, "necesitamos una evolución que compense al agricultor y reduzca riesgos, pero también que haya una industria detrás que lo haga viable, porque ahora mismo no es un cultivo lo suficientemente atractivo”.

La mesa redonda dejó claro que el potencial existe, pero su desarrollo dependerá de una apuesta decidida por la calidad, la innovación y el compromiso con el territorio.

tracking