El campo leonés sufre más por el conflicto bélico en Irán que por el de Ucrania-Rusia
El conflicto actual ha elevado los costes y no ha mermado la oferta, como sí ocurrió en Ucrania

En León el cereal es uno de los motores del sector agrícola leonés.
La guerra que se libra en Irán desde el pasado 28 de febrero y que tiene al estrecho de Ormuz como uno de sus ejes principales está teniendo una mayor repercusión para el campo leonés que el conflicto entre Ucrania y Rusia.
La principal diferencia es que, mientras ambos países europeos son grandes exportadores de cereal, Irán no lo es y en este caso el foco no está en el cultivo, sino en los precios del petróleo, que afectan de lleno a la producción de buena parte de las materias primas utilizadas para fabricar fertilizantes.
Rusia es el principal exportador mundial de trigo y Ucrania se encuentra entre los cinco mayores exportadores de trigo y maíz, por lo que ambos representaban una parte muy importante del comercio mundial de cereal. Con el estallido de la guerra se redujo la producción, se bloquearon los puertos del Mar Negro y los mercados empezaron a temer una escasez de trigo y maíz.
Este escenario provocó una subida del precio de los cereales que benefició a los agricultores europeos. Aunque los precios de los insumos también aumentaron, lo hicieron a la vez que el precio de venta del grano, al reducirse la oferta disponible en el mercado internacional.
Este efecto no se produce en el caso del conflicto con Irán. Al no tratarse de un gran exportador de cereal, el precio de estos productos apenas se ve afectado y en León el cereal es clave en el sector primario.
Por el estrecho de Ormuz pasa alrededor del 20% del petróleo mundial y una parte muy importante del gas, además de diversas materias primas empleadas en la fabricación de fertilizantes. De esta forma, el foco para el campo ha cambiado: ya no está en la producción de cereal, sino en el encarecimiento de los insumos y fertilizantes, fundamentales para el sector primario y que, además, representan el principal gasto para un agricultor. Incluso por encima del gasóleo, también afectado por la subida del petróleo. A ello se suma que el gas natural, cuyo precio también se ha visto tensionado por el conflicto, es clave para la fabricación de fertilizantes nitrogenados, cuyo precio ha experimentado un aumento de entre el 30% y el 40%.
Mientras que en el caso de Ucrania y Rusia la subida del precio del cereal supuso una ventaja para los agricultores a la hora de vender su producción, en el caso de Irán el impacto es diferente: aumentan los costes de producción sin que suban los precios de venta.
Otras diferencias
Así, se han encarecido la energía, el gasóleo y los fertilizantes y, con ellos, los costes de producción. Sin embargo, la oferta mundial de cereal no se ha reducido, al contrario de lo que ocurrió con la guerra entre Ucrania y Rusia, por lo que el precio del trigo o del maíz no sube lo suficiente como para compensar ese incremento de gastos. El sector primario es uno de los que más está sufriendo las consecuencias de la guerra en Irán.
No en vano, por la ruta del Estrecho de Ormuz ruta transita cerca de una quinta parte del comercio mundial de petróleo, una quinta parte del gas natural licuado y casi un tercio de los fertilizantes comercializados internacionalmente.
El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, adelantó hace unos días que el Gobierno revisará si es necesario añadir más ayudas al sector para compensar el encarecimiento del gasóleo y los fertilizantes por el cierre del enclave, una vez expire a fines de julio el actual paquete.
Planas afirmó que el cierre de Ormuz encarece el combustible en los países ricos, pero que el efecto en los menos desarrollados es el «hambre y la malnutrición». Recordó también que España ha aprobado un paquete de 5.000 millones para hacer frente a los efectos de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, de los que 877 millones, dijo, van destinados a agricultores, ganaderos y pescadores.
Ayer mismo se publicaron los datos del Ministerior de Agricultura, Pesca y Alimentación (Mapa) referentes al precio del gasóleo agrícola. El precio medio ponderado del gasóleo B o agrícola se situaba este lunes a 1,313 euros por litro, por lo que es un 35,99% superior al registrado antes del inicio de la guerra en Irán. En Castilla y León esta cifra alcanzanba a finales de abril 1,45 euros el litro, mientras que León el precio medio ronda los 1,41 euros por litro.
Las opas piden ayudas contra la «ruina»
Todos los lideres de las organizaciones coincidieron en señalar ayer que el campo de Castilla y León se está jugando su futuro e hicieron un llamamiento a la movilización para evitar que la Comunidad deje de ser el granero de España y se convierta en un «desierto» como consecuencia del abandono masivo de explotaciones.El presidente de Asaja, Donaciano Dujo, denunció que la mayoría de las explotaciones cerealistas de la Comunidad presenta una situación de quiebra por los elevados precios del gasóleo y los fertilizantes y el descenso de la cotización de sus producciones.
El coordinador regional de UCCL, José Manuel González Palacín, criticó la pasividad de la Junta, «que no sabemos si está», a la vez que apuntó que las ayudas comprometidas por el Gobierno aún no han llegado. El coordinador regional de Coag, Lorenzo Rivera, además de apuntar también que la reforma de la PAC contempla una reducción de ayudas del 28%, indicó que la situación de los cereales y del maíz es crítica y argumentó que se trata de un cultivos para los que no hay alternativas. Por último, el secretario general de UPA, Aurelio González, calificó de «insuficientes» las ayudas del Gobierno, a la vez que denunció el incumplimiento sistemático de la Ley de la Cadena Alimentaria.