Las deficiencias en el templo de la parroquia dan la voz de alarma y exigen reparación
La parroquia de San Lorenzo, único resto de este tipo de construcciones religiosas en la villa, se encuentra en un delicado estado de conservación que afecta desde la base de la propia instalación hasta lo más alto de tan singular joya del arte mudéjar. A pesar de que recientemente, en el transcurso de Intur, la torre del centro parroquial ha sido uno de los puntos más admirados de la provincia por parte de los asistentes, el paso del tiempo va provocando problemas que, por el momento, no encuentran solución. El nuevo párroco, Genaro Barreales, ha expresado en más de una oportunidad su preocupación por el estado en el que se encuentra el templo en general, si bien hay canales y tejas en estado deplorable que necesitan reparación urgente. En la misma línea se encuentran varias vigas de la zona interior, que deberían ser sustituidas en su totalidad, junto a una buena parte de la cubierta. Se evitarían así las humedades que, de forma constante, se reiteran cada invierno, con lo que la imagen de la parroquia se vuelve especialmente lamentable y aporta una sensación de dejadez notable. Además de lo que ocurre con las cubiertas y buena parte de la zona superior, no menos complicada es la situación que se presenta en la sacristía y algunos de los servicios propios como los destinados a la calefacción, con la particularidad de que el invierno apenas acaba de comenzar. A pesar de que en determinadas fases de los arreglos se ha cubierto con plásticos la zona en la que existían desperfectos, la solución no es evidentemente la idónea, y se espera una definitiva para el caso.