Cuevas de Viñayo se posiciona contra reabrir la cantera de Carrocera
La Junta Vecinal denuncia un "cúmulo de irregularidades» en el expediente del proyecto

Instalaciones de la cantera de talco que quiere retomar la actividad en Carrocera.
La Junta Vecinal de Cuevas de Viñayo, en el municipio de Carrocera, presentado alegaciones al trámite de información pública del procedimiento de evaluación de impacto ambiental de la cantera que se proyecta reabrir en el municipio «tras constatar la unánime oposición de todos los vecinos de la pedanía al proyecto», según destaca la pedanía, que denuncia que «a pesar de que la explotación no ha sido autorizada, durante el mes de agosto se han desarrollado actividades en la zona por la empresa minera». La Junta Vecinal del pueblo, que en 2024 tenía 8 habitantes censados, niega que exista un enfrentamiento entre vecinos y que solo es un «debate estéril» que «se está promoviendo por la familia promotora de la cantera» que, según afirma, solo «busca desviar la atención del cúmulo de irregularidades que han jalonado la tramitación del expediente».
En este sentido, señala que se ha copiado la mayor parte del contenido del estudio de impacto ambiental de otra explotación minera ubicada en La Robla, «negando las afecciones a viviendas ubicadas a menos de 500 metros de distancia del hueco minero, sin aportar un solo plano en el que consten las distancias a espacios naturales, cuenca visual o afecciones a viales públicos». La Junta Vecinal de Cuevas de Viñayo es la propietaria del Monte de Utilidad Pública número 86, directamente afectado por la concesión minera a nombre de la mercantil promotora de la cantera, Carbonatos Cálcicos de Carrocera, y asegura que «ni ha recibido separatas, ni notificación personalizada de ningún tipo a pesar de tener todo su casco urbano dentro de la concesión minera».
También asevera que en la documentación que se ha sometido a información pública, no se incluye «ni un solo plano en el que se refleje la superficie total de dicha concesión minera, ni la distancia a las viviendas de la localidad, medidas de protección para garantizar el único acceso por carretera que tiene la pedanía, ubicado a menos de 200 metros del hueco minero». Según la Junta Vecinal los vecinos le han trasladado «su preocupación por las probables molestias y afecciones para la salud y bienestar derivadas de una actividad de este tipo a tan poca distancia del casco urbano». Añade que la localidad tiene varias casas rurales, alojamientos que llevan años funcionando «y que han favorecido la restauración de viviendas que estaban en desuso, teniendo igualmente en la actualidad ingresos derivados de la ganadería y de un coto de caza, que podrían verse afectados por la puesta en marcha de la cantera».
Cuevas de Viñayo considera que «un proyecto que provoca fractura el tejido social del pueblo y crea malestar generalizado no puede ser el futuro para el pueblo». La Junta Vecinal defiende lo que se considera el interés general de sus vecinos. «Somos personas que hemos nacido y nos hemos criado aquí, pero también aceptamos a aquellos que vienen buscando la paz, la tranquilidad y la belleza natural de nuestro pueblo, ya sea por turismo, descanso o el deseo de reconectar con una vida más sencilla y auténtica», añade la pedanía que «actuando en defensa del interés público y de sus vecinos» ya ha adoptado los acuerdos plenarios necesarios para actuar tanto en vía administrativa como judicial dentro de los expedientes de autorización de este proyecto.