Crece la incertidumbre del campo leonés
Los agricultores miran con preocupación el encarecimiento del gasóleo y los fertilizantes mientras la lonja refleja la volatilidad de los mercados

Muchos productores optan por reducir las superficies y apostar por alternativas que requieran menos inversión.
La guerra en Irán y sus consecuencias sobre los mercados internacionales han comenzado ya a trasladarse al campo leonés, donde agricultores y ganaderos observan con preocupación la escalada de costes y la incertidumbre sobre la evolución de la próxima campaña agrícola. La situación geopolítica, agravada por el cierre del estrecho de Ormuz, mantiene en alerta al sector primario, muy dependiente del precio de los combustibles y de los fertilizantes.
En este contexto se celebró este martes una nueva sesión de la lonja de León, marcada por la prudencia y la estabilidad en las cotizaciones. Los cereales repitieron precios de manera generalizada, salvo el maíz, que registró una ligera subida de un euro por tonelada. Aunque el incremento es todavía moderado, desde el sector se interpreta como un reflejo de la volatilidad y de las dudas existentes en torno a la producción mundial.
La situación del maíz preocupa especialmente a los productores leoneses. Se trata de uno de los cultivos que más depende de los fertilizantes y del consumo de combustible, por lo que el incremento de costes podría hacer que numerosos agricultores reconsideren sus planes de siembra y opten por alternativas menos exigentes económicamente.
La falta de datos definitivos sobre la superficie sembrada, especialmente en Estados Unidos —uno de los principales productores mundiales—, está alimentando los movimientos especulativos y la inestabilidad en los mercados. Cada previsión o rumor sobre posibles descensos de producción provoca oscilaciones en los precios y genera una sensación de inseguridad entre los profesionales del sector.
Mientras tanto, los cereales de invierno han encontrado cierto alivio gracias a las lluvias registradas en las últimas semanas tanto en España como en buena parte de Europa. Las precipitaciones han permitido mejorar las expectativas después de meses de preocupación por el déficit hídrico en numerosas zonas agrícolas. No obstante, los mercados mantienen ahora la mirada puesta en los stocks disponibles de la actual campaña, que podrían coincidir con la entrada de la nueva cosecha y alterar el equilibrio entre oferta y demanda.
Otro de los productos que refleja las tensiones del mercado es la patata. La lonja ha dejado de cotizar este cultivo hasta la próxima campaña debido a que ya no queda género en manos de los agricultores. Precisamente esa escasez de oferta ha provocado que determinadas variedades experimenten importantes subidas de precio, impulsadas además por una demanda elevada.
A toda esta situación se suma el temor a que el conflicto internacional siga encareciendo los costes de producción en el sector agrario. El cierre del estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores energéticos del mundo, está repercutiendo directamente en el precio del petróleo y, por tanto, en el gasóleo agrícola y en la fabricación de fertilizantes.
Ante este escenario, el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha adelantado que el Gobierno revisará la posibilidad de ampliar las ayudas destinadas al sector agrícola, ganadero y pesquero para compensar el incremento de costes derivado del conflicto.
Durante una reunión informal de ministros de Agricultura y Pesca de la Unión Europea celebrada en Nicosia, el ministro explicó que el Ejecutivo está siguiendo «muy de cerca» la evolución de los mercados para determinar si las medidas actualmente en vigor serán suficientes o si será necesario aprobar nuevas actuaciones cuando expire el actual paquete de ayudas, previsto hasta el próximo 30 de julio.
El Gobierno aprobó recientemente un plan de 5.000 millones de euros para hacer frente a las consecuencias económicas de la guerra impulsada por Estados Unidos e Israel contra Irán. De esa cantidad, 877 millones de euros están reservados para agricultores, ganaderos y pescadores, con el objetivo de aliviar el impacto del aumento del precio del gasóleo y de los fertilizantes.
Planas reconoció además que la incertidumbre económica seguirá mientras el estrecho de Ormuz continúe bloqueado.