Diario de León

Robots ya listos para desplegarse en el campo

La robótica agrícola tiene entre sus grandes desafíos la conectividad y cómo hacer rentable su despliegue masivo en las explotaciones agrícolas españolas

Fernández Carriedo inauguró el Foro Nacional de Aplicaciones de la Robótica en la Agricultura celebrado en Palencia.

Fernández Carriedo inauguró el Foro Nacional de Aplicaciones de la Robótica en la Agricultura celebrado en Palencia.almudena álvarez

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Agencias
Palencia

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La robótica agrícola ha dejado de ser ciencia ficción para convertirse en una tecnología «madura» lista para entrar en el campo, detectar plagas antes de que sean visibles y ayudar a paliar la falta de mano de obra, aunque sus grandes desafíos siguen siendo la conectividad y cómo hacer rentable su despliegue masivo en las explotaciones agrícolas españolas.

«Hace veinte años hablar de robótica en el campo daba miedo», ha explicado la investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Ángela Ribeiro, que participó el pasado martes en el Foro Nacional de Aplicaciones de la Robótica en la Agricultura celebrado en Palencia dentro del programa Centratec, impulsado por el Icecyl y organizado por el centro tecnológico Itagra en Palencia.

Ribeiro, que lleva más de dos décadas investigando en robótica aplicada a la agricultura, ha asegurado que el gran cambio no ha sido solo tecnológico sino también cultural: «Antes costaba que el sector entendiera la robótica como una posibilidad real y ahora el problema ya no es ese, sino cómo desplegarla de forma rentable», afirmó.

Según Ribeiro, el sector agrícola se encuentra en un momento muy avanzado para comenzar una implantación real de sistemas autónomos en determinadas tareas, especialmente en la detección temprana de plagas y en la aplicación selectiva de tratamientos fitosanitarios, dos ámbitos que considera especialmente estratégicos por su impacto económico y ambiental.

La investigadora ha explicado que este tipo de tecnología permite actuar únicamente donde existe un problema concreto, reduciendo productos químicos, costes y emisiones, algo que, a su juicio, solo puede lograrse mediante sistemas inteligentes apoyados en sensores, inteligencia artificial y análisis de datos. «Estamos hablando de robots que recorren el campo, identifican malas hierbas o enfermedades y aplican tratamientos solo en la zona afectada», señaló Ribeiro.

El otro gran avance inmediato será, según la investigadora, la incorporación de robots de apoyo al trabajador agrícola, especialmente en tareas físicamente duras como la vendimia o la recolección manual. En este campo, el CSIC trabaja con pequeñas máquinas autónomas capaces de transportar producto o acompañar al operario durante la cosecha, una tecnología que ya ha sido probada en viñedos y que podría extenderse a otros cultivos. Sin embargo, Ribeiro advirtió de que el principal desafío ya no es tecnológico, sino económico. «La dificultad es encontrar modelos de negocio que permitan llevar esta tecnología al campo de forma viable», explicó. Y recordó que, diferencia de otros países con grandes extensiones agrícolas, España cuenta con explotaciones más fragmentadas, lo que dificulta amortizar determinados equipos altamente especializados. Además, la robótica agrícola todavía debe resolver cuestiones como la conectividad continua, la robustez de los sistemas o la capacidad de tomar decisiones autónomas en entornos vivos y cambiantes, donde influyen factores imprevisibles como el crecimiento de las plantas, el clima o el movimiento de plagas.

Competitividad agraria

A pesar de ello, Ribeiro considera que la agricultura se dirige hacia un escenario en el que el agricultor gestionará buena parte de la explotación desde el móvil, integrando datos de sensores, imágenes y aplicaciones basadas en inteligencia artificial para tomar decisiones en tiempo real. «La robótica no viene a sustituir al trabajador, sino a complementar su labor y hacerla más eficiente y sostenible», ha afirmado.

La investigadora participó en este foro nacional junto a expertos del Instituto Tecnológico de Aragón, la Universidad Politécnica de Madrid y otros centros tecnológicos para analizar el impacto de tecnologías como la inteligencia artificial, el 5G, el internet de las cosas o la sensorización inteligente en la agricultura de precisión.

El consejero de Economía y Hacienda de la Junta de Castilla y León, Carlos Fernández Carriedo, dijo a los periodistas que la robótica y la inteligencia artificial se han convertido en «aliados estratégicos» para mejorar la competitividad y sostenibilidad del sector agrario, especialmente ante problemas como la falta de mano de obra y el incremento de costes.En este sentido, el director de Itagra, Asier Saiz, también incidió en la idea de que las nuevas tecnologías «son un tren al que hay que subirse» si el sector quiere mantener su competitividad frente a otros países y adaptarse al cambio climático, pero también para solventar el problema de la falta de mano de obra en el campo.

Más de un centenar de investigadores, científicos y representantes de empresas participaron en este encuentro, que incluye demostraciones prácticas de robots agrícolas, sistemas de autoguiado y maquinaria equipada con inteligencia artificial. Entre las tecnologías presentadas figura el robot pulverizador autónomo Aries 300, capaz de trabajar las 24 horas mediante navegación satelital y sistemas inteligentes de pulverización selectiva para ahorrar agua y productos químicos.

Entre las tecnologías presentadas figura el robot pulverizador autónomo Aries 300, capaz de trabajar las 24 horas mediante navegación satelital y sistemas inteligentes de pulverización selectiva para ahorrar agua y productos químicos. También se han mostrado prototipos de robots cuadrúpedos desarrollados inicialmente para misiones de rescate y adaptables al sector agrario. El ingeniero Julio Placed, del Instituto Tecnológico de Aragón, ha explicado a EFE que estos dispositivos incorporan cámaras térmicas y sensores LIDAR capaces de analizar cultivos, detectar anomalías o generar mapas detallados del terreno mientras se desplazan de forma autónoma por superficies irregulares. Toda esa información puede ser posteriormente procesada mediante inteligencia artificial para localizar enfermedades, plagas o deficiencias nutricionales antes de que resulten visibles.

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