Diario de León

Alejandro Gallo, escritor: «El ciudadano es reacio a dar datos al Estado, pero no a las multinacionales"

El escritor leonés publicará el mes próximo la novela 'Vallekas 2084', una distopía sobre un futuro dominado por las tecnoélites

El escritor leonés Alejandro Gallo.

El escritor leonés Alejandro Gallo.dl

Verónica Viñas
León

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Alejandro Gallo augura un futuro aterrador. El 20 de octubre publicará Vallekas 2084 (Reino de Cordelia), novela ambientada en un mundo más apocalíptico que el controlado por el Gran Hermano de la visionaria 1984 de George Orwell. El escritor leonés, que ha convertido su experiencia como comisario de policía en combustible para tramas cargadas de intriga y crítica social, se adentra ahora en el terreno de la distopía.

Gallo desvela las claves de esta obra ambiciosa, que proyecta las sombras del presente hacia un futuro donde las tecnoélites han tejido una telaraña de control absoluto, el cambio climático ha redibujado el planeta y el antiguo barrio madrileño de Vallecas —escrito en el libro con «k» para enfatizar su rebeldía— se alza contra la opresión. El autor lleva décadas diseccionando la condición humana. «Es una distopía, sí, pero no una fantasía. Tomo tendencias que ya vemos», confiesa. «Hay una serie de tendencias en la sociedad que se van afianzando. ¿Qué pasaría si se consolidan del todo?». Este es el punto de partida de su nueva aventura editorial.

En Vallekas 2084, la multinacional Coumenn Corporation lleva medio siglo manejando los hilos de una Humanidad sometida a la New Reality: un nuevo orden, un nuevo estado, una nueva religión, en una supuesta Edad de Oro inagurada por Donald Trump.

«Desde comienzos del siglo hemos visto cómo las redes sociales y las tecnoélites del mundo ya parecen controlar absolutamente toda nuestra información y nuestra forma de ser», explica el autor. Gallo, licenciado en Filosofía y en Historia, cita a Philip K. Dick para apuntalar su vaticinio: «Si se pudiera poner en circulación suficiente desinformación, se podría abolir el contacto con la realidad». Y, lo que es más escalofriante: «Eso ya está ocurriendo», dice.

El relato nos sumerge en un mundo donde los polos se han derretido y, en consecuencia, ha subido el nivel de los océanos y las ciudades costeras han sido engullidas por las aguas. En ese paisaje han surgido microestados, y Vallekas, con su espíritu indómito, es uno de los pocos que resiste. Aquí reaparece Ramalho da Costa, el inspector de otras novelas de Gallo, como Asesinato en el Kremlin. Ahora, Da Costa es un prófugo, un superiviente de experimentos inhumanos para alcanzar la vida eterna, la obsesión de unas élites que no se conforman con dominar el presente, sino que quieren eternizarse.

La vida eterna

Hace solo unos días, los presidentes Putin y Xi Jinping hablaron en una cumbre de vivir hasta los 150 años. No es solo el delirio de dos dictadores. El escritor leonés menciona a Bryan Johnson, el multimillonario que invierte cantidades ingentes de dinero en revertir su envejecimiento, o a Larry Ellison, el magnate de Oracle que, a sus 81 años, parece desafiar al tiempo.

Nada de lo que relata la novela resulta más disparatado que la actualidad. «El ciudadano es reacio a dar datos al Estado. Si analizas el DNI de muchísima gente, su domicilio no es el actual, es un domicilio que tuvo en su vida y tampoco se preocupa de actualizarlo. Sin embargo, si mañana cambias de residencia, inmediatamente llamas al banco para notificarlo. Cuando se trata de las redes sociales o de multinacionales o bancos resulta que el ciudadano cede voluntariamente sus datos, mientras desconfía del Estado, que es quien le va a proteger», sentencia Gallo con la claridad de quien ha visto el mundo desde las entrañas.

En Vallekas 2084 el autor no solo construye un universo distópico, sino que nos enfrenta al espejo de nuestra propia realidad. Hace no mucho eran impensables las políticas de Trump, Netanyahu, Putin o del líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, que heredó el poder de su padre y pretende traspasárselo a su hija. «Es una monarquía comunista, una cosa verdaderamente esperpéntica», afirma el escritor. Tanto en el presente como en el Vallekas de 2084, «la víctima es la de siempre, el ciudadano medio». Un ciudadano que, con su voto, es, a su vez, responsable de que Trump o Netanyahu gobiernen. «No hay que olvidar que Hitler subió al poder por unas elecciones democráticas, no dio un golpe de estado como Franco».

Gallo espera que el futuro no sea como el que dibuja en su novela, «pero no soy nada optimista», confiesa. Vallekas 2084, de 532 páginas, está escrita con el ritmo que el autor de Operación Exterminio imprime en todas sus novelas.

De policía a prófugo

Sin hacer spoiler, el autor de Asesinato en el Kremlin cuenta que el comisario Ramallo Da Costa reaparece en su nueva novela como un superviviente. Fue sometido, como conejillo de indias, a los experimentos de longevidad. Ahora es un perseguido, porque tiene en su sistema inmunológico la llave de esa vida eterna que buscan las jerarquías.

Si se le pregunta si no sería muy aburrido tener una vida eterna, el autor plantea otra cuestión: «Como vivimos en un mundo-mercado, la longevidad también se comercializaría y se vendería como una mercancía más. Ya estamos viendo que hasta los bienes espirituales se convierten en mercancía», asegura. Vallekas 2084 no es solo una novela, es un grito, un desafío, un recordatorio de que el futuro no está escrito, pero lo estamos escribiendo. Y Gallo, con una visión certera, enfoca las grietas del sistema y describe cómo será el mundo dentro de cinco décadas si no hay un cambio de rumbo. El futuro del escritor es más nítido: libre de las ataduras de su carrera policial, planea asistir a festivales literarios y seguir tejiendo historias que nos obliguen a mirar de frente nuestras peores pesadillas. Y otro vaticinio: es probable que, a principios de año, Vallekas 2084 se convierta en novela gráfica, como ya ocurrió con su libro Una mina llamada infierno.

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