Diario de León

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La guitarra más especial

La leonesa Sara Calderón Mancebo crea una aplicación para que los niños con Síndrome de Down aprendan a tocar este instrumento

Sara Calderón Mancebo, con la guitarra que ha utilizado para llevar a cabo su proyecto. DL

Sara Calderón Mancebo, con la guitarra que ha utilizado para llevar a cabo su proyecto. DL

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manuel c. cachafeiro | león
León

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La idea surgió a raíz de conocer a la prima de su mejor amiga, una niña con Síndrome de Down a la que le gustan mucho los grupos adolescentes de moda. Siempre le hablaba de música. «Cuando llegó el momento de hacer el trabajo de Fin de Grado, tuve claro que quería hacer algo distinto de lo que veía al resto de mis compañeros, así que me decidí a hacer algo que pudiese ayudar a esta niña en concreto», explica Sara Calderón Mancebo, una estudiante de la Universidad de León que ha creado una app dirigida a estos niños con el fin de ayudarles a tocar la guitarra.

«El hecho de que lo haya enfocado a niños con Síndrome de Down es porque tenía acceso a trabajar con una niña y quería probar si realmente la guitarra y el método de aprendizaje funcionaban, si podría aprender a tocar. En realidad, existe una amplia gama de personas que se podrían beneficiar de ello, no solo estos niños», explica Sara sobre su propuesta.

De su proyecto, no sólo destaca el hecho de ayudar a tocar la guitarra. «Lo veo también —añade— como una ayuda para mejorar sus habilidades de una forma divertida, que les haga centrarse en lo que están haciendo».

Por qué la guitarra

Eligió la guitarra porque es un instrumento que ella lleva tocando desde los 12 años, aunque se podría aplicar en otro formato físico. «Lo importante es provocar una reacción ante estímulos visuales, bien sean los leds de colores o la app diseñada para el teléfono móvil», explica Sara.

De todo el trabajo de estos meses, esta estudiante leonesa cree que lo más difícil ha sido «hacer de lo complicado lo más simple», porque si uno ve la guitarra que utilizó para el trabajo sólo advierte unos cuantos leds y pulsadores, aunque detrás lleve mucho trabajo. «Hay que tener en cuenta las medidas del mástil de la guitarra, en este caso más pequeño de lo normal, para adaptarse mejor a sus medidas corporales, y hacer todo de una forma fácil. Que ellos puedan manejar, por ejemplo, la app del móvil tiene que ser algo que ellos entiendan. La idea también es que sean capaces de entender cómo luce y por qué, que si hacen click en tal sitio en la pantalla del móvil, se van a encender unas luces en la guitarra».

Hace años, en una red social, leyó el análisis de un libro sobre las personas con Síndrome de Down. Ese artículo hacía referencia a un libro escrito por Peter Singer, «Repensar la vida y la muerte: el derrumbe de nuestra ética tradicional». En sus páginas destacaban frases cómo: «No podemos esperar que un niño con Síndrome de Down toque la guitarra, sienta afición por la ciencia ficción, aprenda una lengua extranjera, charle con nosotros sobre la última película de Woody Allen o sea un atleta, jugador de baloncesto o tenista importante (…)».

Más que razones

Cuando lo leyó, todavía no conocía a ninguna persona con Síndrome de Down ni estaba al tanto de sus limitaciones. Y es que su trabajo no sería el mismo si no hubiera conocida a ese familiar de su mejor amiga, y así lo expuso en el proyecto que finalmente presentó. «Hace pocos años conocí a una niña con síndrome de Down y hablando de música con ella, me acordé de la anterior cita, y le dije que en un futuro la ayudaría a tocar la guitarra —escribe—. Al poco tiempo vi en el Festival de Eurovisión un grupo de música finlandés cuyos integrantes tenían este síndrome. Sí era posible. A la hora de elegir un tema para mi trabajo Fin de Grado lo tenía claro, quería ayudar a esa niña y a otros muchos que se pudiesen beneficiar de este tipo de enseñanzas. Con los conocimientos que he adquirido a lo largo de la carrera me veía preparada para diseñar algo pudiese ayudar al personal de educación especial. El objetivo de este proyecto es que un niño con necesidades especiales, en este caso Síndrome de Down, sea capaz de asimilar conceptos y llegue a adquirir la disciplina necesaria como para poder empezar a tocar la guitarra».

Aunque no sea en igualdad de condiciones, dice Sara, «todo el mundo tiene derecho a acceder a todo tipo de educación». «Para los centros especializados se podría proponer llevar a cabo este interesante proyecto», plantea.

En mente, tiene también otras ideas. «En principio, siempre y cuando tuviese medios disponibles, me gustaría terminar la guitarra, es decir, incluir más acordes y mejorar el diseño físico. A largo plazo, quién sabe, pero sí me gustaría seguir por este camino, desarrollando aplicaciones e instrumentos (no necesariamente musicales) para el aprendizaje de personas con necesidades especiales, e incluso me he planteado algo en el ámbito de la medicina, quizás para rehabilitaciones tanto motoras como mentales».

¿Todo lo puede resolver hoy la tecnología?, es una buena pregunta para una persona capaz de llevar a cabo una idea así. «Todo todo está claro que no, pero sí creo que puede ser una gran ayuda, que puede facilitar la vida de muchas personas. Nos centramos en crear un mejor móvil, un mejor coche, un mejor ordenador... pero muchas veces nos olvidamos de gente, que más que por ocio, podría resultarle realmente útil la tecnología, haciendo más fácil su vida», concluye Sara.

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