Paloma Andrés, ginecóloga: «Es importante mantener la actividad sexual en la menopausia»

Paloma Andrés Domingo y Conchi Unanue Cuesta, durante la jornada en la ULE.
La menopausia se empezó a tratar en los años 90 y principios del siglo como si se tratase de una enfermedad. La mirada androcéntrica de la medicina empezó a hablar de esta etapa de la vida de las mujeres como una «endocrinopatía».
Términos como síndrome climatérico o de la menopausia, déficit de estrógenos o caída de hormonas se acumularon en el imaginario colectivo femenino como una losa sobre las mujeres. «A las mujeres en la menopausia no nos faltan estrógenos, como tampoco nos faltan en la niñez», afirma la doctora Paloma Andrés Domingo, ginecóloga jubilada del Ayuntamiento de Madrid.
«Frente a esta denominación de la menopausia como enfermedad, con toda una serie de síntomas, el feminismo se acerca a este fenómeno distrófico y biológico con una nueva mirada», aseguró en León en la V jornada del ciclo ‘Género, diversidad sexual y derechos’ de la ULE.
Un cambio de paradigma, como se tituló la jornada de este martes, desde el que se defiende que la menopausia es una etapa de la vida «por la que pasamos todas las mujeres que llegamos a esta edad y que, por suerte, en occidente, somos cada vez más». Paloma Andrés Domingo, autora del libro ‘Menopausia. Una mirada feminista desde el buentrato’, señala que hay muchas atribuidas a la menopausia que «no tienen nada que ver con la caída de estrógenos».
Se refiere de forma específica a la ansiedad, la depresión, la irritabilidad y cambios de ánimo que se atribuyen a la menopausia cuando mujeres en esta etapa sufren estos problemas. Asociar estas enfermedades a la menopausia ha contribuido a que socialmente esta etapa sea vista «como un fenómeno horrible» y que contribuye a «hacernos sentir a las mujeres que nos está pasando algo horroroso».
Las relaciones sexuales también contribuyen a combatir la sequedad vaginal
La ginecóloga y sexóloga sostiene, en cambio, que como seres humanos que somos «tenemos un cuerpo físico, mental, espiritual y social y a lo largo de la vida atravesamos por cambios y etapas» y defiende que los únicos síntomas relacionados directamente con el cambio hormonal son «los sofocos, los cambios en la menstruación y que con el tiempo se va adelgazando la mucosa vaginal y se atrofia».
«La ansiedad, la depresión, la irritabilidad coexiste cuando se vive la menopausia con otros fenómenos», precisa la doctora, que pueden ser desde una separación de pareja, a la enfermedad grave de un familiar o haber vivido durante años en una relación con violencia machista, entre otras muchas causas posibles. «Esas situaciones interfieren con los cambios hormonales porque las hormonas no están en paraísos estancos, sino que están intercomunicadas y se encargan de que el sistema nervioso proporcione la armonía corporal», añade.
La propuesta de esta experta es que «cuando se viva la menopausia con fuertes síntomas, está el tratamiento hormonal», pero la depresión, la ansiedad o la falta de deseo sexual «hay que investigarla» porque detrás de estos síntomas puede haber una enfermedad crónica como el hipotiroidismo. Según Paloma Andrés Domingo, entre el 60 y el 80% de las mujeres solo sufren sofocos leves o moderados y tan solo a un 5% le impide conciliar el sueño. Para la atrofia vaginal existen actualmente hormonas orales o geles con bajas contraindicaciones. Con una vida sexual activa es posible que ni siquiera sean necesarios estos fármacos.
La ginecóloga subraya la importancia de mantener la vida sexual durante la menopausia. «Es muy importante mantener una vida sexual activa contigo misma y con tu pareja porque la estimulación mantiene hidratada la vagina y mejora el riego sanguíneo», subraya. «Es la diferencia entre una mirada androcéntrica y farmacéutica y estética y una mirada feminista», apostilla. La menopausia es una oportunidad para cambiar también la mirada sobre la sexualidad. «La sexualidad es mucho más rica que el coito y es el momento de recordar que tenemos clítoris y que no necesariamente el sexo tiene que pasar por la penetración», señala como opción para las mujeres que sufren dolor en el coito, que es un factor desencadenante de la pérdida de deseo sexual.
«Puede ser el momento de plantear a la pareja que hay otra sexualidad posible y, si se quiere disfrutar de ese momento con la pareja, tenemos los geles», añade. La sexóloga, con años de experiencia en el programa de salud sexual y reproductiva del Ayuntamiento de Madrid, defiende que hay «mirar de cara a esta etapa, hacer un balance de vida y plantearte qué cambio quieres hacer». La menopausia puede ser una etapa «muy jugosa», disfrutando de un momento en que no hay peligro de embarazo o incluso volver a enamorarse.
La jornada estuvo coordinada por la profesora de Antropología de la UVA, la leonesa Concepción Unanue Cuesta, bajo el paraguas de la Unidad de Igualdad de la ULE, con la profesora de Sociología de la ULE Adelina Rodríguez Pacios al frente.