El Gobierno regula por primera vez el trabajo de los «sin papeles» en las prisiones españolas
Los inmigrantes irregulares encarcelados no serán ya traba-jadores alegales en los talleres productivos de las prisiones. El Ministerio de Trabajo, por primera vez en la larga historia penitenciaria española, ha decidido regular el trabajo remunerado de los cientos de clandestinos internos en los centros que hasta ahora tenían grandes problemas para cotizar a la Seguridad Social, habida cuenta de su situación de ilegalidad. Se trata de unas instrucciones firmadas por el propio ministro Jesús Caldera y que han sido distribuidas en todas las cárceles. En este texto, de apenas cinco páginas, la Administración reconoce por primera vez las lagunas existentes con estos clandestinos, a pesar de que la propia legislación insistía en que los internos extranjeros no pueden ser marginados. La mayor novedad es que el Gobierno establece que «toda resolución de la autoridad judicial que ordene el ingreso en prisión de un interno extranjero tendrá validez de autorización de trabajo a los efectos de afiliación, alta y cotización a la Seguridad Social para el desarrollo de actividades laborales en los talleres productivos de los centros penitenciarios».