La organización terrorista reconoce que hay «nuevas oportunidades» abiertas para el País?Vasco
Zaplana vincula el atentado de ETA a la negociación del estatuto catalán
La banda pone una bomba en una central eléctrica abandonada en Zaragoza

Una mujer pasa ante una ikurriña y el anagrama de ETA, ayer en Bilbao
El portavoz parlamentario del PP, Eduardo Zaplana, se sumó a la condena general del atentado cometido ayer por ETA contra una central eléctrica abandonada en Zaragoza, pero introdujo un elemento innovador en su valoración del atentado de Zaragoza. «Estamos -dijo- en la semana del Estatut y ETA quiere estar muy presente». Unas palabras que deben enmarcarse en la tesis popular de que el proceso estatutario catalán es sólo el preludio del que tendrá lugar en el País Vasco y que serviría para una eventual negociación del Gobierno con ETA. El ex presidente del Gobierno, José María Aznar, ya situó el nuevo Estatut en esta perspectiva el pasado lunes cuando aseguró que esta semana pueden darse «los pasos decisivos para un cambio de régimen» y alertó del serio riesgo de «fractura nacional» que, en su opinión, supondrá la aprobación de un nuevo estatuto para Cataluña con contenidos inconstitucionales. Esta doctrina -ya esbozada por el ex ministro del Interior, Jaime Mayor, en la pasada legislatura- relaciona el estatuto catalán con el vasco y atribuye a Rodríguez Zapatero una estrategia destinada a sentar alianzas con los nacionalistas radicales de ambas nacionalidades históricas, al margen del PP, para poder así abordar una negociación política con ETA en el fin de la violencia. Ésta es la explicación que encuentran los dirigentes del PP a la implicación personal de Rodríguez Zapatero en la fase final de las negociaciones para impulsar la aprobación de un nuevo estatuto para Cataluña. Por partida doble ETA reapareció por partida doble este martes. Por un lado, perpetró su segundo atentado en menos de cuatro días, en este caso contra una central eléctrica abandonada de Zaragoza; por otro, con un nuevo comunicado en el que elude hablar de tregua e insta a continuar con la «lucha y la presión social», pero en el que también dice haber constatado «nuevas oportunidades» para el País Vasco. La banda terrorista colocó una bomba de escasa potencia en una central hidroeléctrica abandonada del municipio zaragozano de Añón de Moncayo, en la comarca de Tarazona, a un centenar de kilómetros de la capital maña. El artefacto no causó heridos y apenas daños materiales. La deflagración apenas provocó un socavón en el suelo, el desprendimiento de algunas piedras y la caída de un puñado de arbustos. En el momento del estallido, varios efectivos de la Guardia Civil y el Tedax rastreaban la zona en busca de la bomba. Según informó el Ministerio del Interior, el artefacto había sido abandonado en un pequeño habitáculo situado en una de las esquinas de la subestación. Esta central, que se encuentra a cinco kilómetros del casco urbano de Añón, fue construida en la década de los cincuenta y estaba en desuso desde hace ocho años.