El presidente de la Generalitat dice que «no sería justo» que CiU gestionara el nuevo Estatut
Maragall admite que Zapatero no le animó nunca a optar a la reelección
El jefe del Ejecutivo se compromete a tomar medidas para desarrollar el texto autonómico

El presidente Rodríguez Zapatero saluda a Pasqual Maragall, a la llegada de éste ayer a La Moncloa
«No tenía que hacerlo y no lo ha hecho». Así de lacónico se mostró ayer el presidente catalán, Pasqual Maragall, cuando se le preguntó si el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, le había animado alguna vez a volver a presentarse como candidato a la Generalitat. Durante la reunión que ambos mantuvieron ayer en Madrid, sólo unas horas después de que Maragall anunciara que no repetirá, Zapatero se comprometió a impulsar un desarrollo inmediato del Estatuto catalán. El Gobierno y la Generalitat pondrán en marcha una una serie de comisiones mixtas que empezarán a funcionar en otoño. El presidente catalán negó que su relación con Zapatero se haya enturbiado en los últimos meses y aseguró que su sintonía «nunca ha sido tan buena como es hoy». En lo que se refiere al desarrollo del Estatuto que él impulsó, Maragall afirmó que no sería «lógico, ni justo, ni positivo» que fuera CiU quien lo gestionara. Pese al buen clima de la reunión, el líder catalán dejó escapar algún reproche. Según aseguró, le explicó a Zapatero que «es perjudicial» confundir Cataluña con el nacionalismo catalán. Aseguró que él no es nacionalista y que el nacionalismo «no es la filo-sofía dominante en el Gobierno ni en la sociedad catalana hoy». En todo caso, agradeció a Zapatero su «coraje político» y su «capacidad de asunción de riesgos» con el Estatuto. «Esa relación tiene una historia larga, está en el origen de muchas de las cosas que pasan en el país en este momento y va a seguir», aseguró. «Hablamos de Montilla» Respecto a su futuro político, el presidente catalán rechazó la oferta de Zapatero de ocupar algún cargo diplomático relevante. En los últimos días se había especulado con la posibilidad de que Maragall fuera nombrado embajador en Turquía o Alto Comisionado para el desarrollo de la Alianza de Civilizaciones. «No niego que hayamos entrado en el tema, pero esa conversación ha durado poquísimo», zanjó el president. Tampoco negó que en la reunión se hablara sobre la posibilidad de que sea el ministro y primer secretario del PSC, José Montilla, quien le sustituya como candidato a la Generalitat. «Hemos hablado de Pepe Montilla, cómo no, positivamente», dijo sin revelar más detalles. El PP se mostró irónico sobre la relación entre Zapatero y Maragall. Su portavoz, Eduardo Zaplana, elogió la «gran profesionalidad» que está demostrando el presidente de la Generalitat de Cataluña ante la «extraña forma» con la que el presidente del Gobierno trata a sus «amigos». «Maragall no es el primero que es alabado y después expulsado del escenario político», señaló en referencia al ex ministro José Bono. Mientras tanto, los partidos catalanes utilizaron la sesión de ayer del Parlament para elogiar la figura del presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, en su despedida como candidato, quien ha aprovechado para pedir a su partido (PSC) que «se esfuerce» en preservar la «nueva manera de gobernar» que deja como legado. En su comparecencia parlamentaria tras su entrevista en La Moncloa con José Luis Rodríguez Zapatero, el presidente de la Generalitat ha insistido en que «no aceptaré nunca, y se lo he dicho al presidente del Gobierno, que se identifique el catalanismo y Cataluña con un solo partido (CiU), sea el que sea, el nuestro o cualquier otro. El catalanismo es eso».