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MARGARITA MORÁIS. presidenta de la fundación eutherpe

«Deseo dejar una tierra más rica, hermosa, entusiasta y feliz»

Humildad, discreción y generosidad marcan el aplaudido discurso de la filántropa de la música.

 

Margarita Moráis, ayer durante su intervención en el Auditorio. RAMIRO / MARCIANO PÉREZ -

11/12/2018

v. viñas | león

«Se dice que Eutherpe es la musa de la alegría y la elegancia, la de agradable genio, la muy placentera, la del buen ánimo. Con estos hermosos sentimientos agradecemos la generosa distinción con la que el Diario de León nos ha obsequiado». «Este premio lo queremos compartir con vosotros que amáis la belleza y en ella a la música que es conciliadora por excelencia, rica en sentimientos sublimes y disfrutada, con respeto infinito, por todos los seres del mundo». Con estas brillantes palabras, Margarita Moráis agradeció el Premio Diario de León a los Valores Humanos que reconoce su entrega a la música y a la Fundación Eutherpe que preside.

«¡Qué premio tan bonito me habéis concedido… queridos amigos del Diario de León! No lo hubiera imaginado nunca y me ha emocionado. Es un honor que recibo con humildad y respeto y como muestra de vuestra enorme gentileza y del cariño que me dedicáis», aseguró. «Dentro de mí conviven muchos seres a los que admiro y amo por estos motivos que indicáis en el premio que me habéis concedido», añadió. «Pienso en seres que conozco, con los que he convivido y se distinguen por su humildad, discreción, generosidad, constancia, prudencia y también por la sabiduría que, como dice Santo Tomás, la alcanzamos si desterramos la malicia y repartimos sin envidia». «Creo que este lema resulta una guía importante para acercarnos a la verdad», subrayó.

Tras realizar un repaso histórico sobre el Reino de León y «su gloria», recordó su llegada a la ciudad hace 42 años. «Me gusta vivir en León, sentirme leonesa y teneros por mucho más que conocidos. Apuesto por vuestra amistad, que es una relación sincera, de corazón a corazón, desde el principio». Era 1976 cuando llegó a León, que le cautivó al igual que su gente. Y es probable que ese sentimiento haya servido después para que la ciudad la reconociera como Hija Adoptiva (2013) o que fuese nombrada Leonesa del año.

En 2019 Eutherpe cumple 20 años. «Nacida junto a vosotros, con el apoyo incondicional de muchos y el entusiasmo de todos», dijo. «Durante estos 20 años han pasado por la fundación más ?de 4.800 jóvenes músicos de 48 países diferentes. A todos cuidamos, valoramos y animamos, sabiendo que cada uno es semilla de admiración y buenos sentimientos en la humanidad».

«Como vosotros, deseo que al final de nuestro camino podamos dejar una tierra más hermosa, rica, entusiasta, armoniosa y feliz», indicó. «Muchas veces me pregunto: ¿Qué dirán de nuestra generación en el futuro? Además de desear lo mejor, ¿qué podemos seguir haciendo?», se preguntó. A lo que respondió: «Me siento responsable, a vuestro lado, de hacer que León crezca con toda la nobleza y la misma lealtad que ha demostrado siempre, porque su gente la lleva en el corazón».

«Y, en el corazón, como sabéis, llevo yo la pasión por la música». Cuando fue nombrada Académica Correspondiente de Bellas Artes de San Fernando ya expresó con vehemencia la importancia que la música tiene en la educación. Y ayer no dejó pasar la ocasión para volverla a reivindicar. «La música es, quizá, el arte más poderosamente masivo e influyente de nuestro tiempo, pero su enseñanza, ni hoy, ni nunca en nuestra historia, se ha abordado con seriedad en la escuela». Por lo que pidió que se encontraran nuevos recursos, que se llamara a las puertas apropiadas, que se hablara con especialistas, para dar con las medidas oportunas «y así conseguir que el estudio de la música llegue a todos los niños y jóvenes de España, en pueblos y ciudades». «Para ello, no es imprescindible tener en los centros de enseñanza medios sofisticados. La propia voz de pequeños y grandes es el primer y principal instrumento de aprendizaje». Partidaria de que la formación se haga de manera progresiva y lógica, desde las primeras letras y juegos, hasta cumplir los 18 años, tal y como sucede con las demás asignaturas del currículo escolar, lamentó «con pena» que, después de 14 años de enseñanza reglada, «los españoles no llegan a tener las nociones básicas de un preparatorio musical».

«De esta carencia todos somos responsables», advirtió. «El sistema educativo; los métodos de enseñanza; las instituciones; los valores imperantes, que se limitan, en gran manera, a fijar el objetivo del interés económico o material por encima de todas las cosas; los profesores; y los ciudadanos que, por no conocer los bienes físicos, espirituales e intelectuales que produce en nosotros este arte, no reclamamos su estudio inmediato con la urgencia que requiere». «El Arte es un bien completo en sí mismo. Sólo el hombre es capaz de quitarle al encanto su alegría, pero también puede adelantar el cielo y su belleza con las virtudes que disfruta un corazón equilibrado y en armonía consigo mismo, con la humanidad y la naturaleza», piensa. «Cuánto me gustaría, ahora, componer una bonita sinfonía coral para que, al escucharla en silencio, pudierais oír mi agradecimiento tan grande a todos los que habéis hecho posible este bello acto».

Aseguró que en su vida ha visto muchas veces la felicidad «caminando luminosa cerca de mí». «Se ha acercado en forma de poesía, música, sueños, valiosos consejos, amigos fieles y cariñosos que siembran el ánimo y la esperanza que tanto necesitamos. Hoy se ha hecho presente, entre nosotros, con su delicada presencia que, sin hacer ruido, conforta y estimula el alma». 

 Y fue cuando empezó a dar gracias. Y lo hizo «de todo corazón». «A todos los profesores, jóvenes y amigos, que pasan por la sala de conciertos Eutherpe, por este auditorio tan bonito, que con tanta generosidad se han visto reflejados por los profesionales del Diario de León en sus páginas». También a su «numerosa y extraordinaria familia» Moráis Valles y Carmelitas de Vedruna, con las que ha vivido desde 1965.

Continuó dando gracias a las autoridades «que valoran y apoyan el Arte —con mayúsculas—, a cuantos ciudadanos difunden la belleza y contribuyen al bien de la humanidad». «A los discretos mecenas que con sus aportaciones desinteresadas permiten que el eco de Eutherpe traspase fronteras y alimente vocaciones musicales por muchas partes del mundo». Al igual que a los patronos y socios anónimos que contribuyen para sufragar casi un centenar de conciertos anuales. No se olvidó de sus colaboradores incondicionales.



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