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Aparece muerto un hombre de 78 años apuñalado en su casa de Cacabelos

El cadáver fue hallado por un sobrino con varias heridas en el abdomen y se hallaba salpicado de cortadas.

 

El precinto de la Guardia Civil impedía ayer la entrada a la vivienda del fallecido. - l. de la mata

M. FÉLIX / R. ARIAS | PONFERRADA
03/12/2011

Antonio González Álvarez vivía sólo en el centro de Cacabelos. Tenía 78 años, pero todos los días era un habitual de los corrillos callejeros en la villa del Cúa y de la partida de naipes en el café. Sus sobrinos lo echaron de menos el pasado jueves después de dos días sin verlo en los puntos habituales de coincidencia. Cuando se dirigieron a su domicilio, una casa de planta baja y piso situada en el número 22 de la calle Manuel Rodríguez Sánchez, la puerta se encontraba abierta. El primero que llegó fue un sobrino y al ver la puerta abierta lo llamó a voces y tocó el timbre, pero nadie respondió. En el interior, según ha podido conocer este periódico, se encontró con una escena de lo más macabra.

El cadáver de Antonio se hallaba tendido en el suelo con los intestinos fuera y con graves y numerosos signos de violencia, presuntamente infligidos con algún tipo de arma blanca. Eran algo más allá de las 21.30 horas del jueves cuando efectivos de la Guardia Civil se hicieron cargo del hallazgo del cadáver.

Con todo, y pese a las heridas y lesiones de diversa consideración que presentaba el cuerpo, los agentes encargados de la investigación seguían ayer viernes «sin descartar ninguna hipótesis», según una nota difundida por la propia Subdelegación del Gobierno de León. «Por lo que continúan las gestiones para determinar las circunstancias del fallecimiento», recogía el escueto comunicado, cargado de prudencia y a la espera de los resultados definitivos de la autopsia.

La Guardia Civil, prudente. Al margen de las pesquisas policiales este periódico pudo conocer sin embargo que además del acuchillamiento en el abdomen, el cadáver del anciano apareció con no menos de una decena de cortadas. En zonas del pecho, del propio abdomen y al parecer incluso a la altura de las ingles.

En medios extraoficiales el principal móvil de su muerte se centra en la posibilidad de un robo. Aunque en círculos locales se conocía que su familia dispone de un amplio capital de tierras, también es cierto que no pasaba públicamente como un gran acaudalado que pudiera esconder en su casa grandes cantidades de dinero en metálico.

El cuerpo, aunque fue descubierto a última hora del jueves, podía llevar sin vida desde cuarenta y ocho horas antes. Según relató a este periódico una vecina que vive enfrente de la casa del fallecido, la última vez que lo vio fue a eso de las once y media de la mañana del pasado lunes.

Bien relacionado. Antonio García Álvarez era soltero y vivía solo en su domicilio. Su relación con la familia y también su sociabilidad con los vecinos era muy buena. «Era un hombre muy tranquilo, siempre sonriente, siempre dispuesto a ayudar a los demás, siempre agradable; venían mucho los sobrinos a verlo, era muy querido por su familia y también por los vecinos», explicaba una de sus vecinas que le conocía bien y que lleva viviendo cerca de él cinco años.






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