+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario Diario de León:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 

En busca de un error

La Guardia Civil ha puesto a todo su equipo de la Policía Judicial a investigar la muerte del anciano de Cacabelos, pero una semana después aún no ha comunicado ningún avance .

 

El funeral por Antonio González dejó muestras de la conmoción que ha causado en Cacabelos. - ldm

c. fidalgo | ponferrada
10/12/2011

No hay crimen perfecto. Con esta premisa trabajan los agentes de la Guardia Civil que investigan la muerte del anciano de 78 años Antonio González Álvarez, que apareció acuchillado en su domicilio de Cacabelos hace hoy ocho días. Con toda la unidad de la Policía Judicial de la Guardia Civil de Ponferrada centrada en la resolución del caso —de momento, no ha intervenido la Unidad Central Operativa— los cinco agentes que investigan sobre el terreno en Cacabelos y los equipos de laboratorio en Madrid trabajan «en busca de un error» que permita identificar al autor o autores de la muerte de González, según fuentes próximas al caso, que permanece bajo secreto de sumario por orden del juzgado número seis de Ponferrada.

Todas las líneas de investigación están abiertas en un crimen en el que aparentemente no hay un móvil claro. Los agentes no han comunicado ningún avance después de una semana, pero en medios próximos a la investigación, prácticamente se descarta que el autor o autores de la muerte del anciano respondan al patrón de unos simples desvalijadores sorprendidos en plena faena por el propietario de la vivienda situada en el número 22 de la calle Manuel Rodríguez Sánchez. Ni la puerta ni las ventanas de la casa habían sido forzadas y la investigación trabaja con la hipótesis de que la víctima conocía a sus asesinos u homicidas y fue golpeada en el portal después de abrirles la puerta y llevada hasta la cocina de la primera planta —se descubrieron gotas de sangre en la escalera— donde se habría consumado la agresión con ensañamiento. El cuerpo presentaba varios cortes en el abdomen, algunos de ellos mortales, y en las extremidades. Y el resto de la casa apareció en orden y sin que la familia —unos sobrinos encontraron el cadáver el viernes 2 de diciembre— haya echado en falta nada.

Una semana después de la aparición del cuerpo —ni la familia ni los vecinos de Antonio González le habían visto desde hacía 48 horas— y con el secreto de sumario decretado durante 30 días prorrogables otro mes, tampoco ha trascendido el resultado de la autopsia efectuada al cadáver. Los investigadores no descartan ningún móvil, desde el robo con homicidio hasta el asesinato premeditado.

Antonio González no tenía aparentemente ningún enemigo y era una persona respetada y querida por sus vecinos, según recalcó ayer el alcalde de Cacabelos, Adolfo Canedo. Esclarecer su muerte y terminar con la alarma social que ha creado en la localidad —aunque no hay motivos para pensar que se trate de algo diferente de un suceso puntual— ya se ha convertido en la prioridad de la Policía Judicial de Ponferrada.