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| Reportaje | Negocios, cultura y aristocracia |

De Fernando el Católico hasta los Condes de Peña Ramiro Villafranca abre su castillo al enoturismo

La familia Halffter-Caro permitirá las visitas a zonas exteriores de la fortaleza del siglo XV, donde ha abierto una tienda con sus propios vinos, y también a los viñedos aledaños

 

El interior de la tienda del castillo, lógicamente de estética medieval - L. DE LA MATA

El interior de la tienda del castillo, lógicamente de estética medieval - L. DE LA MATA

P. Díaz - corresponsal | villafranca
P. Díaz 10/03/2006

Los propietarios del Castillo de Villafranca, Marita Caro y su esposo, el compositor Cristóbal Halffter, abrirán las puertas del monumento al enoturismo y a la promoción de los principales productos agroalimentarios del Bierzo. Una iniciativa que se ha materializado en la rehabilitación del antiguo lagar como tienda y en la apertura al público en general de las zonas exteriores del ala oeste de la fortaleza, lo que permitirá visitar áreas como la bodega, subterráneos y el patio de los Nogales. El proyecto surgió hace tiempo cuando, según recuerda Marita Caro, uno de sus hijos, concretamente Alonso Halffter, «viendo lo mucho que se estaban trabajando las tierras y el poco rendimiento que se obtenía, propuso la posibilidad de transformar la materia prima, cuyo valor hoy en día es mínimo». Entonces, siendo ya poseedores de la marca Castillo de Villafranca, y de la mano con Víctor Arroyo de Bodegas Agribergidum, comenzaron a embotellar vino, elaborado a partir de la uva cultivada en las más de seis hectáreas de viñedos que rodean a la propia fortaleza villafranquina. A partir de ese momento y con la colaboración de Ada Prada, el fruto cultivado en las tierras de Carracedo empezó a envasarse y a transformarse en mermelada, así como las castañas procedentes de la propiedad que la familia Halffter Caro tiene en el municipio vecino de Corullón. Dados estos primeros pasos, lo siguiente, tal y como explicó ayer Marita Caro, fue rehabilitar el antiguo lagar, respetando la arquitectura de la época, para convertirlo en el escaparate desde el cual ofrecer a los visitantes los productos típicos del campo berciano, aunque con el aliciente de hacerlo desde un entorno único, a los pies del Castillo de Villafranca y dentro del recinto que rodea la fortaleza. Sin embargo, la oferta se ampliará, y desde este fin de semana los miles de turistas que visitan cada año la pequeña Compostela podrán conocer un poco más del Castillo de Villafranca, ya que también se han abierto al público los exteriores de toda el ala oeste, es decir, el patio de los Nogales y los subterráneos a través de los que se accede a una de las bodegas de la fortaleza. Pero, los amantes del enoturismo, tan de moda en lo últimos tiempos, se encontrarán todavía con más atractivos, puesto que, previa cita, podrán pasear asimismo por los viñedos que rodean el castillo y por los maravillosos jardines ubicados en el ala sur del mismo. Los propietarios no se plantean, en principio, abrir más zonas del monumento, especialmente las estancias interiores, donde tienen fijada su propia residencia. Por motivos de seguridad y por temor a que se repita lo ocurrido hace ahora cerca de 23 años, cuando en las Navidades de 1983 fue desvalijado por los ladrones de sus principales obras de arte y de otros objetos de gran valor sentimental para sus moradores. «Entonces se podían visitar las estancias interiores y las puertas estaban constantemente abiertas. Hoy en día, hacer eso conllevaría unas medidas de seguridad muy grandes y difíciles de asumir para un particular», señaló Marita Caro. Patios y subterráneos Las zonas exteriores del Castillo no dejan de tener su atractivo, como pasear por el verde patio de los Nogales recordando e imaginando las leyendas surgidas en torno a estos muros, como, por ejemplo, las que recoge el escritor Hernán Alonso en su libro Villafranca , referentes a la historia de unos amoríos ilegales que terminaron en asesinato en el siglo XVII o a las típicas comunicaciones subterráneas entre el Castillo de Villafranca y otros, así como estar a sólo unos metros del lugar donde el músico Cristóbal Halffter ha compuesto buena parte de las obras que le han hecho mundialmente famoso. La tienda del Castillo de Villafranca del Bierzo y las zonas abiertas al público se podrán visitar todos los fines de semana, los días festivos y durante la Semana Santa, en el horario establecido de 11.00 a 14.00 horas y de 16.00 a 19.00 por las tardes. El Castillo de Villafranca se empezó a edificar en el siglo XV, concretamente en 1486, cuando el rey Fernando el Católico se trasladaba hasta el Castillo de Corullón -entonces residencia de Juana Osorio y Luis Pimentel- con el propósito de crear el Marquesado de Villafranca. Ese mismo año comenzó la construcción de la fortaleza villafranquina, que pasaría a ser la sede del marquesado, siendo realizado en su totalidad por el segundo marqués de Villafranca y Virrey de Nápoles, Pedro de Toledo junto a su esposa, María Osorio y Pimentel. El Castillo ha sido desde entonces residencia del Marquesado, pasando de padres a hijos. Hasta el día de hoy ha sufrido notables avatares. Como por ejemplo cuando, en enero de 1809, fue quemado por las tropas inglesas y francesas en la Guerra de la Independencia. Sin embargo, también ha sido objeto de restauraciones como la emprendida en 1850 por Joaquín Caro y Álvarez de Toledo que, con la colaboración y asesoramiento del arquitecto Arturo Mérida, reconstruyó la parte sur y los laterales este y oeste. Desde ese año la fortaleza es residencia de los Condes de Peña Ramiro y de sus descendientes.





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