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PATRIMONIO NATURAL

La invasión de 2.400 coches desborda Las Médulas y obliga a acceder a pie

El alcalde pide a la Junta lanzaderas «a un euro» en días puntuales y agradece a Protección Civil que evitara el caos

 

Una riada de turistas a pie se disponía a caminar tres kilómetros por la carretera de Las Médulas a la una de la tarde. ANA F. BARREDO -

C. FIDALGO | PONFERRADA
21/04/2019

Nunca como ayer se vieron tantos coches en Las Médulas. Lo decían los hosteleros. Y lo confirmaba el alcalde de Carucedo, Alfonso Fernández. Tantos automóviles con turistas —más de 2.400 vehículos, y más de 6.000 personas, según las estimaciones de Protección Civil— que ni siquiera la apertura de dos nuevos aparcamientos en fincas de vecinos de la localidad con 250 plazas más añadidas a las 350 habilitadas hasta el Viernes Santo, evitó que a media mañana, la saturación de los estacionamiento obligará a los visitantes a recorrer a pie los tres kilómetros de carretera entre la Domus y la entrada a la población que acoge las antiguas minas de oro romanas. Si Las Médulas evitó ayer el colapso circulatorio fue gracias a la labor de cinco voluntarios de la agrupación de Protección Civil del Consejo del Bierzo que se pasaron todo el día regulando el acceso de forma desinteresada. El paseo a pie hasta el yacimiento, sin embargo, no se lo pudo evitar nadie a decenas, por no decir cientos, de personas entre las 12.30 y las 14.00 horas aproximadamente.

Afortunada fue una familia con una niña de seis años que se disponía a caminar sobre el asfalto. «Me dio pena que la niña no tuviera gorra, les subí con mi coche y les dije que me llamaran para bajarles de nuevo. Eso hacían algunas familias, pero resulta que muchos tampoco tenían cobertura en el móvil. Ese es otro problema pendiente», explicaba ayer el propio alcalde.

La hilera de turistas a pie que abandonaban sus coches en la Domus, después de soportar una cola para acceder hasta allí por el casco urbano de Carucedo, era notoria a las 13.00 horas, cuando este periódico recorría el acceso y comprobaba la saturación los nuevos aparcamientos y los primeros coches estacionados en las cuentas, donde corrían el riesgo de ser multados. Algunos venían preparados para caminar, como una pareja de madrileños que subía la cuesta a buen ritmo. «Él es un Iron Man, es triatleta», explicaba Gemma de Luis. Los dos habían recurrido a Internet y a la Oficina de Turismo de Astorga para recabar información sobre Las Médulas y dedicar la jornada de ayer a conocer el yacimiento, aunque fuera a pie desde el primer momento.

Más arriba, y comunicado por radio, el agente de Protección Civil Luis Ludgevo, indicaba donde aparcar al conductor de un vehículo afortunado al que habían dejado pasar tras quedar libre una plaza en la finca habilitada de urgencia, a espaldas del circo de picachos de arcilla. «Ayer (por el Viernes Santo) no pudieron abrirlo porque el terreno estaba húmedo», cuenta mientras señala a las decenas de coches estacionados entre encinas y castaños.

Más cerca del Aula Arqueólogica, en otra finca privada junto al estacionamiento permanente que ayer estaba reservado a autobuses y caravanas, el dueño del Hotel Medulio cobraba cuatro euros a los conductores por estacionar en el único aparcamiento no gratuito del paraje. Los cuatro euros, explicaba el encargado de entregar los tickets, se podían descontar de la comida en el restaurante del Hotel Medulio.

La hostelería vivió uno de sus mejores días ayer, aunque algunos propietarios de negocios no veían con buenos ojos que Protección Civil desviara a los conductores a Orellán y les pidiera que estacionaran porque los aparcamientos de la localidad estaban saturados. «Eso es competencia de la Guardia Civil», aseguraba Alex, con los tickets del parking privado en las manos.

El alcalde volvió a reclamar ayer a la Junta que habilite al menos «lanzaderas» al precio de un euro el viaje para que, en los días en los que se saturen los aparcamientos, se pueda acceder a Las Médulas en transporte público, pero sin cobrar necesariamente los cinco euros que la empresa contratada por el plan Itermédulas pedía el año pasado a todo aquel que quisiera llegar a la localidad, aunque fuera en su vehículo propio. Y otro voluntario de Protección Civil, Jesús Varela, resumía a la perfección el parón que sufre el paraje que le deslumbró cuando llegó al Bierzo como turista. «Soy de Bilbao, vine aquí por primera vez hace 15 años y todo sigue igual».





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4 Comentarios
04

Por encina 17:28 - 24.04.2019

CALMA Y TRANQUILIDAD Y SOBRE TODO INTELIGENCIA, me siento orgullosa que la gente se anime a ver nuestras medulas, pero claro inteligencia para que la gente se sienta bien cómoda y se marche contenta pero sobre todo NO DESTRUIR CLARO, todo tiene solución y se puede arreglar para bien, exigir inteligencia y buena fe , llegaremos lejos, VIVA EL BIERZO

03

Por Jan 18:18 - 21.04.2019

¡Que PU*** vergüenza! Como si no tuviésemos los ejemplos de la playa de las Catedrales o Picos de Europa, por nombrar algunos. Lo primero es regular la cantidad de turismo porque sino al final no quedará nada, además de que haya algunas zonas de aparcamiento. De manera exagerada y para que se me entienda: Lo que es imposible es meter a todos los habitantes de Madrid en las Médulas. Y los señores hosteleros que no pretendan ir de listos y piensen que sino es por las Médulas igual se comían los mocos (NO TODOS, pero algunos era mejor que estuviesen buscando oro). SIGAN ASÍ TODOS (alcaldes, consejo, junta, hosteleros, etc) y cuando nos lo hayamos cargado todo, vendrán las lamentaciones. Por cierto, igual los ecologistas también tendrían que piar algo o es que no se está destruyendo nada ahí.

02

Por Ricardo 17:03 - 21.04.2019

Una tragedia que los domingueros que se movilizan como rebaños de ovejas no tengan espacio donde aparcar. A los desempleados de larga duración no nos afecta

01

Por LMAS 12:53 - 21.04.2019

Aparcamientos improvisados en los que la humedad no permite aparcar, hosteleros aprovechados, alcaldes obstruccionistas... En resumen: espectáculo lamentable el de una atracción turística que, bien organizada y sin egoismos personales, sería una fuente inagotable de ingresos para la comarca. Como dice la noticia: «Soy de Bilbao, vine aquí por primera vez hace 15 años y todo sigue igual».