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La Junta prueba en Fabero un geriátrico con el patrón de un hogar

Las unidades de convivencia superan el sistema hospitalario y hostelero impersonal

 

El alcalde de Fabero, el delegado de la Junta y el regidor de Ponferrada, ayer con los usuarios de la residencia faberense. - ANA F. BARREDO

M. J. Alonso | Fabero
31/01/2014

Mejorar la concepción que las personas mayores tienen de las residencias de ancianos y hacerlo convirtiéndolas en lo más parecido a su hogar, en una prolongación de su modo de vida habitual. Con este fin, la Junta de Castilla y León ha iniciado ya la implantación de unas unidades de convivencia y de atención personalizada en los geriátricos cuyo lema es ‘Como en casa’. Se trata de un modelo «mucho más humano y más cercano a la persona», tal y como explicó ayer el delegado de la Junta en León, Guillermo García. La residencia San Blas de Fabero ha sido una de las pioneras en implantar esta unidad, con una capacidad máxima de quince usuarios que se relacionan entre sí en un ambiente hogareño con cocina, salón, lavandería y habitaciones propias donde las familias tienen total libertad de visita.

El nuevo modelo asistencial que la Junta de Castilla y León pretende extender a todo el territorio autonómico —40 unidades de convivencia, de las cuales catorce ya están en marcha— da un paso más en la asistencia, superando el modelo hospitalario y hostelero que ahora mismo caracteriza a las residencias de ancianos. En definitiva, permite al usuario sentirse como en casa y no un extraño en un hotel. Y ello mejora su calidad de vida, tal y como demuestran los resultados obtenidos. Desde que el nuevo sistema se puso en marcha en Fabero a principios del 2012, el comportamiento y los hábitos de sus usuarios han mejorado en todos los aspectos. Comen mejor, son más participativos y tienen «un proyecto de vida», destacó el delegado de la Junta en la provincia.

El 55% de la población mayor de 65 años vive en el medio rural y la mitad de ellos en municipios de menos de mil habitantes. Ésto, sumando al envejecimiento de la población y a la alta esperanza de vida y contrapuesto a que el 95% de los mayores no quieren ni oír hablar de vivir en una residencia hizo a la Administración autonómica desarrollar un modelo alternativo que permita además dar uso a las plazas desocupadas, un 22% del total en Castilla y León. Así surgió ‘Como en casa’.

Como una familia

Entrar en la unidad de convivencia de la residencia San Blas de Fabero es como poner el pie en un casa de verdad. Un largo pasillo va dejando atrás las habitaciones individuales en cuyas puertas cuelga el nombre de su propietario, también fotografías personales. Al final está el área común, una extensa habitación dotada de cocina, comedor, cuarto de baño y sala de estar. Todo allí es como un hogar, incluso el olor, alejado del arquetipo de los centros hospitalarios. Los mayores participan en las labores diarias y en actividades lúdicas que les permiten pasar el día de una forma amena. Todos son como una familia.

«Estamos hablando de un modelo mucho más humano, más cercano a la persona, en el que se tienen muy en cuenta sus gustos y sus recuerdos», apuntó Guillermo García. Pero lógicamente para ello es necesario la implicación de las empresas propietarias de los geriátricos, ya que son ellas las que tienen que hacer la inversión para reestructurar el esquema arquitectónico. Aún así, «es un modelo rentable», aseguró el alcalde de Fabero, José Ramón Cerezales.

La residencia San Blas atiende actualmente a setenta personas.

   
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