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Últimos bolos al oeste del Bierzo

Las competiciones en modalidad cuadro y fila eran una tradición folklórica, hoy casi extinguida, ligada a las fiestas patronales de los pueblos de la comarca.

 

Francisco Rodríguez, entrenando a los bolos. - M.Macías

m. MACÍAS / M. A. | PONFERRADA
06/10/2014

Francisco Rodríguez lleva jugando a los bolos desde hace más de 30 años. Empezó, siendo apenas un niño, en su pueblo natal, Arnado (Oencia). «Allí no había mucho más que cabras, vacas y ovejas, así que cada vez que íbamos por el monte, nada más que veíamos una campa —un terreno algo despejado— poníamos una piedra y jugábamos allí mismo», relató Francisco.

Admite que los niños no hacían más que copiar lo que veían hacer a sus padres y mayores en las fiestas de los pueblos. Cuando estos crecían, perpetuaban una de las tradiciones más viejas de la humanidad, rivalizar contra el vecino. Y así fue durante muchos años en el Bierzo, los bolos gozaron de mucha popularidad compitiendo los pueblos entre sí en distintas ligas.

Más tarde, con la pérdida de población de las localidades rurales, esta tradición quedó relegada a eventos celebrados de forma aislada en las fiestas patronales de algunos pueblos. De ahí, todavía, la práctica ha decaído a cotas inferiores. «Se está perdiendo absolutamente en la mayoría de los pueblos de todo el Bierzo donde antaño se jugaba. En la zona oeste de la comarca es de los últimos lugares en los que la tradición se mantiene viva».

Francisco Rodríguez se desplazó este año a la mayoría de las localidades donde todavía se organizaron campeonatos de bolos en las fiestas patronales. Y no solo se presentó, también ganó. Conquisto el primer puesto en las modalidades cuadro y fila en varios torneos como los celebrados en Oencia, Villafranca o Santo Tirso de Cabárceno, entre otros pueblos, que le agasajaron con jamones, corderos o cochinillos. En la comunidad vecina, la gallega, Rodríguez también ha resucitado la tradición de sus antepasados.

«Llevo jugando a esto desde que era apenas un niño, hoy una tradición tan del Bierzo, se está hundiendo en el olvido», concluyó apenado el jugador de bolos.