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Varios expertos arqueólogos de la Junta tratan de determinar a qué pertenece el hallazgo

Las obras de un párking sacan a la luz restos medievales en Palencia

La hipótesis que se baraja relaciona la piedra encontrada con la muralla o el Arco del Mercado

 

Las obras de un aparcamiento subterráneo sacaron a la luz restos de piedra de sillería en Palencia -

efe | palencia
15/09/2003

Los expertos del departamento de arqueología de la Junta de Castilla y León tratan de determinar si los restos localizados la pasada semana en Palencia pertenecen al antiguo Arco del Mercado, del siglo XVIII, o a la muralla medieval que rodeó a la ciudad. Las obras de construcción de un aparcamiento subterráneo, que se llevan a cabo desde hace varios meses en la Plaza de Pío XII con el objetivo de dotar a la ciudad de poco más de un centenar de plazas de aparcamiento, sacaron a la luz durante la pasada semana restos de piedra de sillería y canalizaciones situados a unos dos metros de profundidad sobre el nivel de la actual calzada. Documentación Expertos de arqueología del departamento de Patrimonio de la Junta de Castilla y León se encargarán a partir de ahora de documentar con planos y fotografías el hallazgo, para que la Comisión de Patrimonio decida si se conservan los restos o se trasladan a otro lugar, aunque fuentes municipales dijeron ayer que se mantienen, por el momento, dudas acerca de los restos localizados. El Arco del Mercado estuvo situado en el extremo sur de la Calle Mayor de la capital palentina, en la salida hacia Valladolid, y se construyó en 1784 en honor al rey Carlos III. Se trata de un arco triunfal de estilo neoclásico, construido en sillería, de 14,9 metros de altura y 2,5 metros de profundidad, y que fue derribado en el 1909. Según los tratados históricos de la ciudad, la consolidación del núcleo urbano de Palencia no se produjo hasta la primera mitad del siglo XI con la restauración de la antigua Diócesis y la entrega del Señorío de la ciudad al obispo. Este núcleo permitió a Palencia expandirse hacia el sur, con la construcción de la iglesia de San Miguel, junto al río Carrión. Sancho III de Navarra, en el siglo XIII, comenzó la construcción de la muralla, de trazado rectangular, paralela al río Carrión por un lado, y por el otro discurriendo entre las puertas de que daban acceso a Monzón y Burgos, que se mantuvo hasta el siglo pasado antes de derribarse.