+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario Diario de León:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 

El molín del tiempu Roberto González-Quevedo

La pensión

 

r. g.-quevedo -

21/04/2019

Agora yá non, pero antias había pensiones a esgaya. La pensión yera una institución social ya, tamién, una especie de xéneru l.literariu. Vivía ail.lí xente de distintu pelax ya tamién estudiantes, dalgunos mui nenos, que faían la enseñanza media porque nun había daquel.la institutos na zona rural.

La pensión yera una segunda familia, como una novela d’outru tiempu na que los personaxes siempres se repetían. La protagonista principal yera la patrona, la dueña de la casa, la encargada de faer las comidas ya de cuidar ya vixilar a la xente de la pensión. La patrona faía un poucu, o un muitu, de madre: cuidaba de la buena condición física, taba al tantu de cómo diba la vida de los pupilos, chegaba a conocere hasta la sua trayeutoria sentimental. La patrona podía faese tamién figura paterna, afitando’l principiu de realidá.

Tou aquel que vivía na pensión yera un protagonista. Podía ser un estudiante amurniáu pola tristura de tar l.luenxe de casa o feliz por salir del control familiar. Yera un destín de los padres aforrar cuantu podían, sacrificase pa que’l fichu estudiara ya pudiera tener una vida mechor, o seya, trabachar menos ya ganar más. Daquel.la, las cousas yeran asina: el rapaz terminaba una carrera ya yera quien a «colocase» sin trabachar conas manos, nun estatus más altu que’l cuitu de las vacas ya las tierras. Agora aquel.lo acabóuse: l’esfuerzu de la xente humilde pagando carreras yá nun yía garantía de nada.

You nun estudiéi asina, pero paséi dúas semanas nuna pensión. Cuadróu d’esta manera ya alcuérdome muitu bien d’aquel.la temporada. Yera una pensión que daba pa la Plaza Don Gutierre. Había más qu’estudiantes «de pueblu»: tamién un maestru nuevu, dalgún dependiente, xente d’oficina ya, nos primeiros días, un «viaxante» que traxinaba pol noroeste ibéricu. Guardo una guapa memoria d’aquel.los momentos, más agradables que los del internáu. Conservábase’l ritu tradicional de comere en familia: sentábamonos alredor d’una mesa grande ya a una hora fixa la patrona servía la sopa. Comentábanse los tópicos en comuña, competíase nel humor, había un ambiente guapu. Una nueite, al cenar, cuando namás faltaban dous días pa que you marchara, la patrona chegóu ya en vez de la sopa trúxonos esta anuncia:

— Dame muita pena, pero tengo que zarrar la pensión. Don Manuel, el viaxante que vien aiquí cada poucu, declaróuseme la última vez ya vamos a casanos. Tenedes que buscare outra casa.

Emocionóuse ya choramingóu un poucu. Nós, tamién sentimos la emoción de ver que la vida siempres abre sendeiros nuevos. Los mieus compañeiros puxénonse a buscar outra patrona.





Buscar tiempo en otra localidad

   
2 Comentarios
02

Por Tirifilo 10:57 - 21.04.2019

DENUNCIA ESTE COMENTARIO

Ayuda: Si considera que este comentario no debe aparecer en este web, por favor indíquenos el motivo y pulse el botón [Enviar aviso].

(une al comentario anterior) Ese lujo de ir al cine en sema nos lo permitíamos porque Íbamos convidados por la señora riosellana que era persona acaudalada, muy simpática y muy generosa. Los domingos asistíamos todos a misa en los Agustinos, como a ella le gustaba, y seguido nos conducía hasta el Café Nacional para convidarnos a vermú y aceitunas rellenas. Aquello para la mayoría de nosotros estaba a años luz de nuestras posibilidades monetarias y disfrutábamos del convite y de la generosidad de la asturiana como niños con zapatos nuevos. La segunda patrona era un matrimonio sin hijos y allí estuve muy cómodo para el estudio, ya que nadie me molestaba y tenía media casa libre a mi disposición, pero estuve sometido a un régimen más estricto que el de los padres Dominicos de donde venía de pasar los siete años de bachillerato en régimen de férreo internado. Las horas de la comida y cena eran inamovibles pues si me demoraba por alguna causa justificada cuando llegaba a casa aún me estaban esperando con la mesa puesta. Entonces no había móviles ni WhatsApp para poder avisar y no quedaba otro remedio que andar a la carrera y privarse de muchos ratos buenos en los que uno hubiera estado mucho más tiempo. En el caso de los estudiantes que éramos de lejos la patrona sí es cierto que hacía las veces de madre y de tutora, y que se sentía con cierta obligación de velar por nuestro buen comportamiento y que no nos desviásemos de lo que habíamos venido a hacer, que era estudiar. Yo mantengo un gran recuerdo de los años que viví como pupilo.

01

Por Tirifilo 10:56 - 21.04.2019

DENUNCIA ESTE COMENTARIO

Ayuda: Si considera que este comentario no debe aparecer en este web, por favor indíquenos el motivo y pulse el botón [Enviar aviso].

A diferencia del autor del artículo, que pasó dos semanas de patrona, yo estuve de pupilo en una casa particular 5 años seguidos en León: desde 1966 a 1970. Hoy día cuando uno dice que los años de estudiante, estando fuera de su provincia, los pasó de patrona, la gente joven no comprende qué era eso y cuando se les explica, casi les da la risa. En aquellos años colegios mayores en León sólo había uno en la calle Cascalería que lo copaban por completo los alumnos de Veterinaria, y lo de alquilar un piso entre dos o tres eso era casi una utopía. Inicialmente, estuve en una pensión en la calle Colón durante el primer trimestre del curso, pero al ser lugar céntrico resultaba más cara que las casas particulares que cogían huéspedes en los barrios y tuve que mudarme al barrio de El Ejido donde pagaba algo menos: concretamente, en Colón pagaba 100 pesetas diarias, lo que era pensión completa, incluido el lavado de ropa, y en la segunda 15 pesetas menos, 85. El monto total al mes ascendía a tres mil pesetas, cantidad que muchos de los meses estoy por apostar que no se ingresaba en mi casa para poder enviarme aquel dineral. Por eso había que buscar la forma de rebajar algo el precio. En Colón los pupilos éramos variados: un maestro preparando oposiciones, una enfermera ATS ejerciente y muy guapa, dos estudiantes de Minas y una señora asturiana de Ribadesella con un hijo cuarentón que estaba sometido a un avanzado tratamiento de desintoxicación etílica, en la calle Alcázar de Toledo con el Doctor Solís que era profesional muy acreditado en esas novedosas terapias. Todo aquel grupo variopinto de gente, sí formábamos una verdadera familia: comíamos todos juntos, jugábamos a las cartas en los ratos libres y salíamos de paseo muchos días juntos, e íbamos al cine al Condado a mitad de semana, principalmente, si la película era de Vittorio de Sica, que le encantaba a la señora asturiana este actor italiano. (Continúa en siguiente comentario)

Escribe tu comentario

Para escribir un comentario necesitas estar registrado.
Accede con tu cuenta o regístrate.

Recordarme

Si no tienes cuenta de Usuario registrado como Usuario de Diario de León

Si no recuerdas o has perdido tu contraseña pulsa aquí para solicitarla