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Cuando De Nora pudo dirigir a Picasso y a Sartre

 

09/05/2018

antonio natal | león

«Recordaré primero» es el primer verso del poema que describe su infancia en Zacos: «Recordaré primero/ lo que mis ojos vieron en la aurora;/ un cielo azul y un río profundo». «Allí viví; aquella fue mi patria».

Cuando en 1996 comenzamos con los Encuentros de Escritores y Artistas Cepedanos y con las Jornadas Culturales en la Cepeda, teníamos en mente varios proyectos. El primero, que participase Eugenio de Nora porque hacía mucho tiempo que no venía a su tierra. Y resultó mucho más fácil de lo previsto. Sólo hubo que invitarlo y vino encantado. Tenía muchas ganas de ver a su gente y su tierra.

La gente le saludaba con agrado y Eugenio charlaba con todos. Admiraba los progresos y paisajes de la Cepeda. Recordaba cada calle de la ciudad de León, donde vivió a partir de los nueve años. Asistió a casi todas las jornadas. Y nosotros estábamos encantados. En el año 1997 le hicimos un homenaje en la preciosa iglesia de Zacos. Y él, que era hombre de izquierdas, aunque sin carné de ningún partido, habló y declamó —nadie leía poesía como Eugenio— con emoción y buen timbre.

Asistieron Antonio Pereira, Ricardo Magaz, Rogelio Blanco, Alonso Ares, Escarpizo, Ángel Francisco Casado, los hermanos Natal, etcétera. También enviaron colaboraciones Juan Pedro Aparicio, Antonio Gamoneda, Antonio Colinas, Concha Casado, Bousoño... La presentación corrió a cargo de Martín Martínez. Las lecciones magistrales las impartieron José Enrique Martínez, José Luis Puerto, José Antonio Carro, Domingo Natal y, claro, De Nora, el mejor crítico literario de España.

Todos esos estudios están recogidos en el libro Homenaje de la Cepeda a Eugenio de Nora, hoy completamente agotado. Juan José Alonso Perandones, alcalde de Astorga, acompañado del homenajeado, descubrió un monolito en la plaza. Y también se instituyó por esas fechas el Premio de Poesía Eugenio de Nora, que siempre estuvo presidido por él.

Además, me parece importante recordar que, en dos entrevistas que le hice, me pidió que subrayara los siguientes aspectos: que se consideraba un admirador y un continuador de la poesía social de Miguel Hernández, y que quería ser recordado como un escritor existencialista. Le impresionó mucho el existencialismo europeo, de manera especial el libro de Sartre ‘El existencialismo es un humanismo’. Al parecer, tuvo ocasión de hablar con el Nobel con ocasión de un gran proyecto editorial que ahora contaré: un día recibió recado de que Santiago Carrillo quería hablar con él para tratar un proyecto cultural de la mayor importancia. Carrillo que pidió a De Nora que dirigiese una revista cultural —una nueva ‘España europea’— que contaría con los siguientes colaboradores: las portadas las pintaría Pablo Picasso, que ya había aceptado. Pablo Neruda colaboraría codo a codo con Eugenio. Paul Éluard escribiría con asiduidad y ambos ya habían dado el plácet, y su amigo Manolo Azcárate también se había comprometido con el proyecto. La revista la publicaría la editorial Les Temps Modernes que fundaron Sartre y Simone de Beauvoir en 1945, bautizándola con el nombre de la famosa película de Chaplin. Eugenio aceptó encantado y todo estaba preparado para editar el primer número.

Santiago Carrillo envió el dinero a una persona de cuyo nombre no quiero acordarme para que lo entregase en la editorial pero éste nunca llegó porque el señor se lo gastó en fiestas. Carrillo montó en cólera. Por esta razón, ese gran proyecto cultural europeo quedó aparcado hasta el día de hoy. Y creo que fue el único sueño cultural de De Nora que no pudo realizar.

   
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