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María Teresa Álvarez escritora y periodista

«El rey no debería abdicar»

Es la viuda de Sabino Fernández Campo, el que fuera jefe de la Casa Real, y la próxima semana estará en León, en el colegio Santa Teresa, tras publicar su nueva novela: ‘Margarita de Parma’, la historia de la hija bastarda del emperador Carlos V, que gobernó los Países Bajos

 

La escritora y periodista asturiana María Teresa Álvarez, que la próxima semana presentará su novela en León. - dl

n. g. sabugal | león
16/03/2013

—Su novela retrata las relaciones entre la monarquía y el papado. Desde luego parece el mejor momento para leerla.

—Sí, la verdad es que parece que el libro se ha puesto de actualidad porque precisamente el director espiritual de mi protagonista, Margarita de Parma, fue San Ignacio de Loyola y acabamos de ver al primer papa jesuita.

—¿Qué espera del nuevo pontífice, el Papa Francisco?

—Me ha emocionado por muchas razones, sobre todo por su sencillez y por llegar al corazón de la gente. Creo que es de una gran espiritualidad.

—El padre de Margarita de Parma, Carlos V, la ofreció en matrimonio a Alejandro de Médici para afianzar las relaciones con el papa Clemente VII.

—Sí, es su primer marido, al que se le supone una relación con Clemente VII (se decía que podía ser su hijo ilegítimo), pero es que su segundo marido es Octavio Farnesio, que sí es nieto reconocido del papa Paulo III. Es decir, que tiene una relación con la iglesia muy importante.

—¿La mujer siempre ha sido moneda de cambio?

—Las mujeres sin duda eran moneda de cambio. También los hombres, pero menos. Ellos podían decidir su destino un poco más. A Margarita de Parma le hubiese gustado ser hombre. Es un anacronismo hablar de reivindicaciones feministas en aquel momento, pero la mujer siempre ha estado marginada.

—Por la investigación histórica que hace para sus novelas y también por la labor de su marido, usted conoce muy bien a la monarquía española. ¿Cómo la ve en este momento?

—Pues como todo en este país. Estamos atravesando un tsunami y no hay institución que se libre. Es un momento muy complicado el que estamos viviendo y la monarquía, como otras instituciones, lo está notando.

—¿Qué opina del caso Urdangarín?

—No debo opinar. Es la justicia la que lo tiene que decir. Si Urdangarín ha cometido unas faltas, pues que se le aplique la ley como a un español más.

—¿Y qué le parece Corinna?

—No tengo ni idea de esta señora, no sé quién es. Ella dice que ha trabajado para el Gobierno español y el Gobierno dice que no. Yo he sido la primera sorprendida.

—¿El rey debería entregarle el testigo al Príncipe Felipe, como ha pasado en Holanda?

—En absoluto. A mí se me preguntan estas cosas por ser la viuda de Sabino y precisamente por ser la viuda de Sabino debo ser cauta y tampoco creo que sea de interés lo que yo opine. Pero, dicho esto, creo que el rey no debe abdicar a no ser que esté incapacitado y yo creo que no está incapacitado. La cabeza la tiene perfecta. Y no tiene nada que ver Holanda con España.

—En todo caso el próximo rey será el Príncipe Felipe y a su lado habrá otra asturiana, Letizia. ¿Cómo lo hará?

—Si tuviese poderes de adivinación me dedicaría a ello.

—¿Qué diferencia a las monarquías actuales y a las del siglo XVI, la época que retrata su novela?

—No tienen nada que ver, nada. Ahora son monarquías constitucionales y entonces era una monarquía absoluta.

—¿Cómo era Margarita de Parma?

—Era una mujer con un carácter muy fuerte, parece incluso que antipática. Era ambiciosa, que a veces se dice que en la mujer es malo, pero es tan bueno como en el hombre. Le gustaba mandar y fue rebelde en un momento dado, aunque luego se atiene a lo que esperan de ella. Los últimos años de su vida va a ser auténticamente ella porque no tiene a nadie por encima.

—Ha escrito varias novelas sobre mujeres poderosas: Isabel II y Catalina de Lancaster, entre otras.

—A mí me gustaría, trasladándonos a estos momentos que vivimos, que las mujeres mandasen. Somos distintos pero podemos hacer las mismas cosas. Lo que pasa es que hemos entrado en una guerra de competitividad y la mujer tiene que renunciar a muchísimo.

—¿La mujer ejerce el poder de otra manera que el hombre?

—A mí no me gusta tratar de hacer las cosas como los hombres. Yo huyo de los calificativos de literatura femenina porque no he oído hablar de una literatura masculina. Somos distintos y eso es bueno. Tal vez yo ponga el acento y me fije en detalles en los que los hombres no se fijan, pero no creo que esto sea mejor ni peor. Pero, en la historia, muchas cosas no se han contado por estar hechas por mujeres.

—Margarita de Parma gobernó los Países Bajos hace ya cinco siglos, y en España todavía no hemos tenido a una presidenta mujer.

—Pues ahora somos libres para votar.

—En esa época, cuando una mujer llegaba al poder, ¿aumentaban los enemigos?

—No crecían, pero en realidad ellas no tenían verdadero poder. Margarita de Parma es gobernadora pero las decisiones importantes debían ser aprobadas por su hermano el rey. Han sido muy pocas las mujeres que han tenido poder de verdad. Sólo Isabel la Católica e Isabel II, las demás son cargos asociados.

   
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