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«Las noticias falsas nos llevan a los años 30 del siglo XX»

 

La directora polaca Agnieszka Holland, ayer en la Berlinale. F. TRUEBA -

11/02/2019

agencias | madrid

La proliferación de noticias falsas y de la «realidad alternativa» acerca la sociedad actual a los años 30 del siglo XX, que provocaron tragedias como la exhibida en su último filme por la directora polaca Agnieszka Holland, quien ayer lo presentó en la Berlinale. Mr Jones es la herramienta que Holland (Varsovia, 1948) emplea para ilustrar por comparación las consecuencias de la manipulación de la verdad entre el horror del hambre en la Ucrania de 1933 y las que provocan las noticias falsas de «tendencias populistas y gobiernos autoritarios».

Holland, tras la presentación de su película (que compite por el Oso de Oro en la Berlinale), alerta de que ahora «no necesitas armas, solo algunos algoritmos» para cambiar una situación política determinada. «La situación, lentamente, está pareciéndose a la de los años treinta del siglo XX», advierte al comentar «la manipulación de las noticias falsas y la realidad alternativa». La cinta de la directora polaca recupera la travesía del, al principio ingenuo, periodista galés freelance Gareth Jones, quien de entrevistar a Adolf Hitler pasa al intento de repetir primicia y trata de hablar con Josef Stalin. Jones (papel que interpreta el británico James Norton) descubre en primera persona el horror del hambre que causa en Ucrania, en la que entra de manera clandestina, la política industrializadora estaliniana, opaca a Occidente. Tiene que intentar contrarrestar la noticia falsa publicada en el prestigioso The New York Times por un ganador del Pulitzer, Walter Duranty, pero su iniciativa solo prospera por su perseverancia, una capacidad que Holland se encarga de honrar en su cinta. «Me gusta cómo crece el personaje, un hombre simple y joven, muy inteligente y con valor, pero un poco ingenuo que al principio no sabe dónde va», explica Holland.

Pero los 141 minutos de Mr. Jones compartieron la jornada a competición con otra película dirigida por una mujer, la macedonia Teona Strugar Mitevksa, una de las siete directoras incluidas en la sección a concurso, del total de 17 aspirantes a los Osos del festival.

De Polonia a Macedonia

God exists, her name is Petrunya es un alegato, de principio a fin, en contra el fanatismo machista y el ultranacionalismo en que se mueve aún ese país balcánico, como refleja un concurso anual restringido a los hombres, consistente en lanzarse al río en busca de una cruz bendita ortodoxa. Petrunya (Zorica Nusheva) es una licenciada en Historia, de 32 años, demasiado gorda, demasiado bien preparada y demasiado inteligente para encontrar un hueco laboral en un país dominado por el desempleo y la caverna machista.

Ella se convertirá en la transgresora de las leyes no escritas masculinas, en un ámbito familiar y social en que ni siquiera su madre cree en sus posibilidades.

Sí encontrará el apoyo de una periodista de un canal local, que transmite el rito ancestral navideño de los hombres lanzándose al río y que ve cómo esa mujer se erige en ganadora del premio. La periodista no es una reportera de guerra, como el Mr. Jones galés, sino una profesional presionada por su jefe y un exmarido que no cumple con sus deberes. Petrunya y la reportera quedarán enredadas en un conflicto revelador de los rigores medievales persistentes en 2018, en medio de turbas masculinas que cercan a la «ladrona» de la cruz en la comisaria del pueblo.

«La educación es el arma para romper los techos de cristal a los que seguimos sometidas», sostuvo la realizadora, fundadora de su propia productora junto a sus hermanas, en la jornada de ayer de una 69ª edición de la Berlinale que reclama como gran señal de identidad el cine hecho por mujeres.