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La leonesa que ‘tocó’ el Neolítico

La profesora Susana Gómez fue quien extrajo el cráneo de la cueva alicantina del Randero. Data de hace 5.000 años

 

Momento en el que se produjo el hallazgo. Susana Gómez toca el cráneo en presencia de Consuelo Roca. EQUIPO DE INVESTIGACION CUEVA RANDERO -

E. GANCEDO | LEÓN
10/03/2018

«Un subidón». No encuentra la profesora Susana Gómez mejor modo de referirse a la sensación que le invadió, el pasado verano, cuando se dio cuenta de que aquello que tenía delante y que parecía una piedra erosionada no lo era en absoluto. «Para ponerse en situación hay que darse cuenta de las condiciones en las que trabajamos, con largas jornadas en el interior de las cuevas, una labor muy física y a veces agotadora», cuenta. El lugar en el que la docente e investigadora leonesa experimentó ese ascenso de adrenalina fue la cueva del Randero, en el municipio alicantino de Pedreguer; y la excavación, una auspiciada por el Museo Arqueológico de Alicante, iniciada en 2007, en la que participa una veintena de profesionales de diferentes disciplinas. Además de recuperar fragmentos de cerámica, elementos decorativos, punzones y puntas de flecha, la ‘estrella’ de la misión fue un cráneo completo de hace 5.000 años —algo realmente poco común—, hallazgo que se dio a conocer en todos los medios del país: eso sí, aún no se había puesto de relieve que quien encontró el cráneo y lo extrajo fue Gómez, doctora en Biología y en Antropología Biológica, y que actualmente trabaja como docente en el Área de Antropología Física de la Universidad de León.

«Eran las ocho y media de la mañana. Nos habíamos levantado sobre las seis porque en esos meses de calor no hay otro modo de trabajar, y ocurrió dentro de la primera quincena de las excavaciones —detalla—. Sabíamos que podía haber cráneos porque se habían hallado otros fragmentos humanos, como dientes, y también puntas de flecha en sitios concretos. Y ya sabemos que aquellas gentes separaban el cráneo para colocarlo en otro espacio y rendirle culto. Habíamos sacado muchísima tierra de esa galería, y a medida que avanzábamos veíamos que los huesos que aparecían eran más grandes. Entonces me fijé en el cráneo, que en un primer momento parecía una piedra más. Separé un poco la tierra y comprobamos lo que era». La labor de extraerlo por completo tuvo lugar al final de la excavación para poder analizar a fondo todo el contexto. Ahora, la pieza, datada en la segunda mitad del IV milenio a. C., se está sometiendo a profundos y variados estudios cuyas conclusiones se publicarán en próximos meses.

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Esas conclusiones arrojarán luz sobre el modo de vida de su poseedor, un varón que vivió en el Neolítico final. «En esa época ya practicaban la agricultura y disponían de ganado, pero también cazaban animales, diversificaban mucho su alimentación», expresó quien, en este equipo dirigido por Jorge A. Soler, Consuelo Roca de Togores, Olga Gómez y Elisa Domènech, Susana Gómez González se encargó de la parte correspondiente a la antropología física.

«Lo más bonito de este trabajo es que, cuando te levantas por la mañana, no sabes lo que te va a deparar la jornada. Nunca sabes exactamente qué vas a encontrar. Todos estos descubrimientos, en última instancia, suceden por casualidad», reflexiona la profesora leonesa. Ahora, adelanta que en verano regresarán a esta cueva de la Marina Alta alicantina. «Estamos seguros de que encontraremos más cráneos», sostiene, esperanzada.



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