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Arte

El Musac convierte en ‘cyborgs’ a los leoneses

Las tres nuevas exposiciones del museo invitan a explorar las conexiones entre arte y ciencia Una de ellas será ‘vestida’ por voluntarios para captar las condiciones ambientales de León.

 

El ‘kit vestible’ que permitirá conocer las condiciones medioambientales de León. RAMIRO - RAMIRO

Esta partitura permite que los músicos puedan interpretarla... a la vez que pasean sus ilustrativos caminos. RAMIRO -

e. gancedo | león
26/01/2019

Las tres nuevas exposiciones del Musac están sobrevoladas por una pregunta a la que la humanidad lleva dando vueltas, de forma consciente o inconsciente, desde su mismo nacimiento: ¿Podemos hacer comunicable —y si es así, hasta qué punto— el mundo que nos rodea? En una de ellas, El giro notacional, esa cuestión se plantea de forma especialmente aguda (y multiforme) al exhibir 115 obras de 70 artistas especialmente preocupados por el hecho comunicativo, por la pretensión humana de nombrar el mundo y de compartir ideas y ficciones: alfabetos de los más distintos tipos; partituras gráficas; mapas que reflejan, además de calles y plazas, también performances y danza; poemas visuales, otras formas de ‘fijar’ o de leer la música... una auténtica «transgresión» de nuestro afán por dejar constancia de lo que pasa, y que pone en cuestión «los modos convencionales de anotar», como dijo, durante la presentación, José Iges, comisario de la muestra junto al propio director del Musac, Manuel Olveira.

Iges aseguró que esta es la primera vez que se aborda un montaje de estas características, y se refirió a los múltiples elementos, lenguajes y soportes que la integran: tintas y papeles, cintas, medios digitales, vídeos, cartografías... Iges y Olveira recordaron que, para dar cuenta de la complejidad que entraña el uso creativo de la notación, la muestra —que podrá visitarse hasta el 15 de septiembre— se organiza en torno a cinco temas genéricos: las notaciones relacionadas con lo musical y lo sonoro, las cinéticas o del movimiento, las cartográficas y espaciales, las del cálculo y la ciencia y, por último, las del pensamiento.

«Se suele entendemos por notación —el gesto o el hecho de anotar— un sistema de signos convencionales adoptados para expresar conceptos matemáticos, físicos, musicales, etcétera. Pero si de esa definición extraemos la palabra ‘convencional’, la forma de entender la notación se extiende más allá hasta sumergirnos en territorios artísticos donde todo puede ser inestable, frágil y abierto», expresaron. De ese modo, las piezas e intervenciones mostradas revelan «una serie de prácticas creativas que permiten codificar formas para ‘escribir’, representar e indicar lenguajes que traducen la realidad, traducen lenguajes entre sí o permiten descodificarlos e interpretarlos». Una de las realizaciones más singulares, de las incluidas en El giro notacional, es la llamada Transbordo espacial (música paseada), de Pelayo Fernández Arrizabalaga, una gran partitura extendida en el suelo donde los intérpretes no solo pueden leer las melodías representadas sino también caminar por ella a través de diversos itinerarios creativos. Mañana domingo, a las 13.30 horas, miembros de Juventudes Musicales la ‘inaugurarán’.

Otra de las exposiciones, la que acoge el Laboratorio 987, es Soliloquium, un proyecto artístico de Miguel Ángel Rego (Madrid, 1985) con el acompañamiento teórico de la psicoanalista Montserrat Rodríguez Garzo, que incide en la relación entre arte, ciencia y otras producciones culturales. A partir de cuatro delicados, casi artísticos, dibujos de Santiago Ramón y Cajal sobre neuronas —asimismo expuestos—, y que datan de 1912, coteja y visibiliza «los supuestos teóricos establecidos en torno a las nociones de sujeto, modelo, organismo, cuerpo y ética en la producción artística y en los discursos de la ciencia, de la filosofía y del psicoanálisis». Los pilares bibliográficos del proyecto son dos textos decisivos en la literatura científica de finales del siglo XIX: Textura del sistema nervioso del hombre y de los vertebrados, de Ramón y Cajal (quien descubrió la «individualidad de la neurona»), y Proyecto de una psicología para neurólogos, de Sigmund Freud.

Ciudadanos con ‘antenas’

Por último, María Castellanos (Gijón, 1985) y Alberto Valverde (Madrid, 1967) formulan al espectador, en su propuesta Open Environmental Kit, de la que hablan en el Proyecto Vitrinas, una cuestión sumamente singular: como el ser humano no suele ser conscientes de las condiciones ambientales en las que tiene lugar su vida, ¿por qué no hacer que lo sea, gracias a una serie de sensores sensibles a variantes como la luminosidad, la cantidad de ruido, la temperatura, el monóxido de carbono, etc.?

Por eso, ambos artistas crearon unos kits medioambientales vestibles —conocidos en inglés como wearables— que permiten medir variables como esas y muchas más. Una serie de voluntarios los llevarán, cada uno durante una semana, en su día a día por la ciudad, y el resultado («un mapa medioambiental y emocional de León») se hará público al final del experimento. Además, en el propio hall del Musac se puede comprobar su funcionamiento. Incluso la información «acerca del proceso, los materiales y el código necesarios para que cada persona pueda fabricar sus propios kits estará disponible en la web www.environmentalkit.org a partir del 13 de abril, y para la creación de los dispositivos se utilizarán plataformas de software abierto y herramientas DIY (hazlo tú mismo) de bajo coste. De este modo, la gente podrá tener acceso a la información medioambiental de una forma directa», indicaron.

Además de los comisarios y de varios de los artistas participantes, durante la presentación intervino la directora general de Políticas Culturales de la Junta, Mar Sancho, quien recordó que el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León, el Musac, es un centro «abierto a la sociedad» cuyo objetivo es «tender puentes» entre ciudadanía y creadores. También habló de cifras: el año pasado recibió 64.029 visitantes, casi lo mismo que en 2017, un 50% más.



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