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Cultura ■ Exposición

El Musac pone la ‘i’ en el franquismo y la minería

El museo estrena una exposición sobre la arquitectura de la dictadura, una retrospectiva de José Luis Castillejo y el proyecto fotográfico ‘Cielo abierto’.

 

Una de las piezas de la exposición ‘Cómo vivir con la memoria’, que estrena hoy el Musac. - Ramiro

Detalle de la retrospectiva de José Luis Callejo. RAMIRO -

Verónica Viñas
17/02/2018

La palabra franquismo aterra. ¿Cómo vivir con la memoria? Así se titula la primera de las tres exposiciones que inaugura hoy el Musac, una aproximación, con mirada crítica, al legado arquitectónico de los años 1939 a 1975. Curiosamente, el dictador hizo propias ideas de la II República y algunos de los mejores arquitectos de la época, como Alejandro de la Sota o Fisac, dejaron sus diseños en los ‘encargos’ de Franco. «El Musac es valiente al no rehuir debates como el de la arquitectura franquista», según la directora de Políticas Culturales de la Junta, Mar Sancho, quien resume en tres palabras el trabajo del museo: calidad, rigor e independencia.

Manuel Olveira, director del Musac, es también el comisario de las obras que alberga la sala 1, donde 17 artistas contemporáneos, como Sergio Belinchón, David Bestué, María García Ruiz, Fran Meana, Rosell Meseguer, Begoña Zubero o el leonés Chus Domínguez analizan la «omnipresencia en la vida cotidiana de la arquitectura franquista». El título de la exposición alude a una frase del reconocido Rafael Moneo, quien en 1978 se cuestiona «¿cómo ser capaces de vivir ahora con nuestra memoria?», en referencia a las construcciones de una de las épocas más negras de la historia de España. Recuerda Olveira que la simbología de los monumentos puede ser eliminada, pero la arquitectura permanece. La exposición, aclara, «pretende ser una contribución a las políticas de memoria histórica».

La muestra aborda en tres grandes bloques las construcciones de lae dictadura. Por un lado, las militares, como cárceles y búnkers —que, paradójicamente, acabaron salvando tramos de la costa mediterránea del boom inmobiliario—; las tipologías de ‘dominación’, desde los pueblos de colonización —se construyeron 300, siguiendo un proyecto de la República en áreas rurales— a las grandes obras de ingeniería; y, por último, la arquitectura del desarrollismo turístico. En la exposición tienen cabida los llamados ‘Barrios de Corea’ —no está claro si el nombre se refiere a la guerra que libraban los americanos contra aquel país o a su aspecto de campo de batalla—; barriadas marginales que en los 50 se extendieron por toda España, desde León a La Coruña, pasando por Palma, Gandía o Huesca. Hay planos de obras en los que consta el número de presos republicanos que trabajaron en ellas o algunas villas de los magnates del régimen.

Un escritor moderno

El Musac también estrena la primera retrospectiva del mundo dedicada al escritor José Luis Castillejo (Sevilla, 1930-Houston, 2014), titulada, como uno de sus libros, Tlalaatala. Reúne nada menos que 200 obras y es aconsejable hacerla con visita guiada para entender el significado de libros en blanco, tachones y raras caligrafías. Coproducido por el Musac, el Archivo Lafuente y el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, se trata de un recorrido cronológico por la trayectoria de uno de los creadores más originales, un «escritor moderno» como se definía a sí mismo Castillejo; un autor fundamental para comprender la escritura expandida. Diplomático, coleccionista de arte y gran viajero, conoció a algunos de los grandes artistas del siglo XX. En la exposición está una de sus obras más conocidas, The book of i’s (el libro de las íes), una obra en blanco, donde aparece la letra i en algunas hojas; en concreto, en aquellas cuyo número contiene la i (five, six, nine...), aunque las páginas no están numeradas.

De León a Teherán

El artista Nadir Koochaki se ha adueñado del Laboratorio 987, el espacio más experimental del Musac, para ‘conciliar’ León y Teherán, aunque un guardarraíl o bionda divide la sala en dos. Bajo el título de Cielos abiertos, indaga en dos materiales como el carbón leonés y el bitumen o betún asfáltico de «una ciudad violenta», como define a la capital iraní. La muestra, básicamente fotográfica, la comenzó con las últimas protestas mineras. El guardarraíl que doblaban los trabajadores para cortar carreteras le quedó grabado en la retina al artista. La exposición, que no trata de ser un trabajo periodístico ni artístico al uso, irá cambiando y ampliándose de forma paulatina.

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