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PATRIMONIO

Sandoval entra en su 'rampa de lanzamiento'

Comienzan en el entorno del monasterio las obras para hacer del muy maltrecho edificio de la Panera, que alabara incluso Jovellanos, un futuro Centro de Recepción de Visitantes. En su restauración se invertirán 325.000 euros que se suman a los casi 80.000 de dos consolidaciones ya finalizadas. Y hay más ideas en el horizonte.

 

Un tramo que se había venido abajo, ya reparado. FERNANDO OTERO PERANDONES -

E GANCEDO | SANDOVAL
14/12/2018

No sólo los «cuatro mil volúmenes de su biblioteca» sino también la «preciosa panera» del monasterio de Santa María de Sandoval impresionaron a Gaspar Melchor de Jovellanos en una de sus visitas a este lugar. Son buena prueba, las palabras del célebre ilustrado asturiano, tanto del empaque cultural e histórico que desde la Edad Media ostentara el cenobio cisterciense como de la prestancia de un edificio en el que ahora entran máquinas y operarios para su restauración después de que a punto estuviera de venirse abajo. Otro dato elocuente de su relevancia arquitectónica es el hecho de que contó con proyecto propio (y se conserva) en una época en la que solo los grandes edificios se alzaban con arreglo a papeles: en su dintel consta el año de su alzamiento, 1789, el mismo en el que comenzó la Revolución Francesa.

Pero para contemplar este escenario de vigas inmensas desarmadas, desescombros y prospecciones, antes tuvieron que solventarse varias discrepancias habidas entre la junta vecinal del pueblo de Villaverde de Sandoval —propietaria de la Panera, que ahora cede y permite para nuevos usos— y el ayuntamiento de Mansilla Mayor, cuya nueva corporación ha tenido al monasterio, desde 2016, en punto de mira para convertirlo en insuperable locomotora cultural que tire del resto del municipio.

Así, y después de muchas denuncias, advertencias, visitas, peticiones y solicitudes de subvención, parece haberse logrado el necesario clima político para elevar una ‘rampa de lanzamiento’ que por fin haga despegar este monumento extraordinario, lleno de posibilidades pero que hasta hace tres años dormía sumido en un inexplicable abandono institucional. Por ejemplo, la restauración completa de la Panera se lleva 325.000 euros (125.000 del gobierno autonómico, 180.000 de la Diputación a través de su último Plan de Restauración del Patrimonio, y 20.000 del ayuntamiento), con los que el edificio quedará listo para cualquier tipo de uso público aunque reste después equiparlo para el esperado fin principal, el de Centro de Recepción de Visitantes. Pablo López Presa, teniente de alcalde de Mansilla Mayor, y arquitecto de profesión, explicó al Diario que la actuación contempla cambiar por entero las cubiertas —aprovechando, en la medida de lo posible, las vigas originales—, sanear y reparar muros, colocar suelos, dotarlo de baños y accesibilidad universal... Alabó López Presa la solidez y excelente construcción de este inmueble ideado para almacenar el grano y otros alimentos, con sus airosas arcadas centrales, y el hecho singular de que contase con saneamiento subterráneo gracias a dos bóvedas de ladrillo que ahora se han descubierto y también estudiado.

Por otro lado, el teniente de alcalde mostró las últimas intervenciones llevadas a cabo este año en el propio monasterio por la Junta de Castilla y León: la consolidación de muros en la llamada ‘casa rectoral’, cuyos muros se estaban desplomando, y en el claustro segundo (31.000 euros), y en la parte superior del edificio del refectorio (48.000).

«Nunca se había registrado en el monasterio tal actividad», expresó López Presa, detallando que el afianzamiento del claustro segundo ya impide el acceso vandálico al recinto. Pero sobre todo valoró el hecho de que durante los meses de verano, y gracias a una subvención de la Junta de 10.000 euros, el monasterio haya contado en los dos últimos años con un empleado que lo abre al público, gracias a lo cual se recibieron más de 5.000 personas, algo que se intentará repetir este año. Importante no sólo por esa necesaria divulgación sino también por la muy destacable labor de limpieza que ha procurado el operario: su presencia, junto a las hacenderas de la asociación Promonumenta, ha hecho que el cenobio y sus claustros esté ahora sorprendentemente limpios y libres de malezas y escombros.

Otra actuación que acaba de culminar es la restauración del palomar ‘de Pepe y Lola’, de gran valor etnográfico, muy cercano al monasterio —en su día formó parte de él—, llevada a cabo por el ayuntamiento de Mansilla Mayor y el ILC con cerca de 16.000 euros. Su entorno sirve y servirá para cursos relacionados con la puesta en valor de los modos de construcción tradicional de la comarca. Y hay más proyectos en el horizonte, como uno relacionado con su señalización e iluminación que se pondrá en marcha en 2019.

En total, y desde 2016, el año del ‘punto de inflexión’, las tres administraciones han invertido 592.500 euros en este gigante erigido a orillas del Esla que, de haber estado anclado en casi cualquier otra geografía, hace ya tiempo sería parador nacional, hotel o sede de alguna señera fundación cultural.

Balcón consolidado en el claustro segundo. FERNANDO OTERO PERANDONES

   
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