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Un tapiz de piedra de Felipe II

La empresa leonesa Decolesa rehabilita un pavimento único del siglo XVI hallado en el convento de San Pablo de Burgos, que se instalará en el Centro de la Evolución Humana

 

Imagen de cómo el pavimento empedrado va tomando forma en los almacenes de Decolesa. - javier

cristina fanjul | leóncristina fanjul | león 29/05/2011

Serán más de cien metros cuadrados de empedrado. El pavimento se descubrió en el año 2002 en el transcurso de unas excavaciones arqueológicas realizadas en el convento de San Pablo de Burgos, en el conocido como solar de Caballería. Se trata de un pavimento que se encontraba en el claustro y que fue realizado en el siglo XVI. Este convento dominico, desaparecido a consecuencia de la desamortización, fue durante seis siglos un referente importante en la vida burgalesa. Ahora, pasará a formar parte del complejo cultural de la Evolución y será allí donde vuelva a colocarse -”una vez rehabilitado-” este tapiz.

Ahora, la empresa leonesa Decolesa restaura el pavimento geométrico tratando de coser piezas de menos de medio metro cuadrado en un puzzle imposible que ya va tomando forma, demostrando que la relación entre restauración y arqueología es una apuesta segura.

El resultado, una alfombra de más de cien metros cuadrados, se instalará en el vestíbulo del Palacio de Congresos del Centro de la Evolución Humana una vez los especialistas de Decolesa -”que llevan un mes trabajando en el proyecto-” terminen de casar los trozos de esta moqueta pétrea, construida en tiempos de Felipe II y que, que entre otros, esconde dibujos de la flor de lis.

El proceso de restauración del pavimento resulta espacialmente complicado por cuanto que este empedrado ha llegado hasta León literalmente en trozos. A simple vista, nadie diría que cada uno de los segmentos que guarece el almacén de Decolesa forma parte de una pieza completa realizada en tiempos de Felipe II. Para un observador profano, no pasaría de ser un montón de tierra y piedras unidas con argamasa. Sin embargo, los arqueólogos que realizaron las catas supieron desarrollar la excavación conservando el dibujo que debió tener en origen y los restauradores pueden hoy seguir este modelo para casar las piezas del puzzle.

Hace más o menos un mes que decenas de bandejas de medio metro cuadrado llegaron hasta el almacén leonés para fundirse en el todo que constituyó durante el Renacimiento. Los especialistas tuvieron que clasificar los trozos a través de un sistema de numeración que les enviaron desde el departamento de restauración del Museo Provincial de Burgos. A continuación, se le quita la tierra por la parte trasera y comienza a montarse en el suelo, humedeciéndolo con tierra para que las piezas se asienten y no se disgreguen. Una vez realizado el montaje, se realiza un encofrado lateral con las formas que se plasman en el molde del puzzle y se prepara una base de hierro para que no se desmonte. A continuación, se hormiguea y una vez fraguado se desmonta y se juntan las piezas, retirando toda la cola y el resto de tierra en la cara vista del pavimento. Una vez finalizado, se montan las piezas y se hace el rejuntado con la misma tierra que anteriormente se había retirado, con el objetivo de que el efecto sea completamente similar al que el empedrado debió tener en su origen.

Los trabajos de rehabilitación finalizarán en un mes y entonces se trasladarán a Burgos para su instalación definitiva.



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