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DE VILLAMECA A RIAÑO

Basurco se lanza al agua

El triatleta berciano puso fin el sábado al desafío de cruzar a nado seis embalses de la provincia completando la travesía de Riaño en cuatro horas.

 

Miguel Martínez Basurco en acción durante la travesía del embalse berciano de Matalavilla. - dl

álex estébanez | ponferrada
16/09/2013

El nombre de Miguel Martínez Basurco está asociado a los grandes retos deportivos, siempre un paso más allá de la competición. En esta ocasión, aprovechando su reciente afición a la natación, el de Villafranca del Bierzo se puso como meta cruzar a nado cinco de los pantanos más emblemáticos de la provincia de León, que al final fueron seis porque Basurco nunca dice que no a una nueva aventura.

«Esto lo asemejo a escalar una montaña. Es más aventura que competición, porque sólo compito contra mí mismo», explicaba Basurco horas después de completar su reto. «Algunos no los conocíamos y fuimos un poco a ver qué había, pero eso también le da emoción».

El desafío comenzó a primeros de julio en el pantano de Villameca, el más corto de los seis con unos 4 kilómetros de recorrido. De ahí pasó a Luna (11 kilómetros) y Bárcena (unos 9). De éste último, dice Basurco que «está un poco guarrete, pero es el más seguro. Es muy abierto y tiene el agua muy tranquila».

Tras conquistar Bárcena, a Miguel le hablaron del embalse de Matalavilla, que «no conocía, pero el entorno es muy bonito y además está en El Bierzo, así que allí nos fuimos. Como es corto (unos 3 kilómetros), hicimos ida y vuelta». Las dos últimas etapas de la aventura de Basurco fueron los embalses de Porma (5,5 kilómetros) y Riaño, el más largo con más de 15 kilómetros.

«Riaño me encantó. Hubo un momento en el que iba nadando por un desfiladero de 300 metros de altura en un agua limpísima y rodeado de montañas. Es el que más me ha gustado con diferencia».

Con este desafío, Basurco se proponía dos cosas. Por un lado, «hacer algo que no había hecho nadie y abrir camino para el que quiera hacerlo», y por otro, «acabar con el mito de que los pantanos son peligrosos. Lo son si te pones a cruzarlo con una colchoneta con tu mujer y tus hijos subidos, pero tomando las precauciones necesarias los pantanos son como pequeños océanos de interior, y como aquí no tenemos mar tenemos que aprovecharlos».

   
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